El mercado de los servicios asistenciales a domicilio superó los 1.430 millones de euros en 2016 y el número de usuarios ya alcanza los 1,1 millones, según las últimas cifras de la consultora DBK sobre este subsector emergente. Aupado en la demografía de una sociedad envejecida como la española, compañías como DomusVi, Clece, Valoriza, Eulen, Asipa, Televida o Atenzia, como principales operadores, han encontrado en las soluciones que brinda la tecnología como la teleasistencia o en las nuevas aplicaciones móviles herramientas para complementar la ayuda a domicilio y ganar clientes, además de nuevos canales de acceso y venta de productos y servicios.

La farmacia española también ha visto la oportunidad de procurar servicios añadidos de atención farmacéutica y seguimiento farmacoterapéutico dirigidos a personas crónicas, dependientes y polimedicados que residen en sus domicilios. Colegios farmacéuticos como el de Madrid, Badajoz, Valencia o del País Vasco, entre otros, se están apoyando en las Administraciones para regular esta posibilidad y lanzar distintas iniciativas a domicilio.

En el País Vasco, por ejemplo, 700 farmacias ofrecen a cerca de 800 pacientes sistemas personalizados de dosificación (SPD) para aumentar la adherencia a los tratamientos. El presupuesto para impulsar este servicio farmacéutico concertado con la administración asciende a 300.000 euros. En Madrid, es el Ayuntamiento de El Boalo quien abona 35 euros a la farmacéutica de este municipio por prestar SPD a domicilio a los pacientes que lo solicitan. En función de su renta, los pacientes abonan cinco euros en forma de copago por esta prestación. El consejero de Sanidad de la región, Enrique Ruiz Escudero, ha expresado en numerosas ocasiones su intención de regular la atención farmacéutica domiciliaria, tal y como recoge el proyecto de Ley de Farmacia aprobado el martes pasado por su Gobierno, como también se está haciendo en Galicia. En el municipio pacense de Alconchel el programa de atención a domicilio implica a la farmacia, el centro de salud y el propio Ayuntamiento. Los farmacéuticos ofrecen revisión de la medicación y algunos test de calidad de vida o de riesgo de desnutrición, además de SPD y seguimiento farmacoterapéutico durante todo el tiempo en que el paciente esté en el programa. El coste medio del servicio es de 1.287 euros al año para atender a 16 pacientes, 80,45 euros año/paciente, de los que 50 euros son pagados por el Ayuntamiento.

Son diferentes programas que se están abriendo por primera vez paso desde la farmacia hasta el domicilio de los pacientes y que están siendo vigilados muy de cerca tanto por la profesión médica como enfermera. El Consejo General de Enfermería ha marcado una línea roja muy clara al denunciar el intento de distintas regiones de "privatizar prestaciones sanitarias que deben seguir siendo públicas y gratuitas", como el seguimiento y control de pacientes crónicos y polimedicados, "para ponerlo en manos de las farmacias".

Entre estos servicios, los enfermeros señalan programas piloto como el acceso a la historia clínica del paciente o la revisión de los botiquines domésticos "realizada por parte de personas que se ganan la vida con la dispensación y venta de medicamentos", según puntualizan. Una cuestión esta última de vender medicamentos de no prescripción a domicilio o generar demanda entre una población pensionista para hacerlo en la botica de una población pensionista que no es una prioridad para la botica, entre otras cosas porque "está prohibido por ley", como recuerda el director sociosanitario del Grupo Cofares, César Antón.

Tampoco es que el sector de la farmacia se haya lanzado a explotar la venta online de medicamentos sin receta. Tres años después de autorizarse este canal de venta, el número de boticas que está desarrollando esta opción apenas supera el 2% de las 22.000 oficinas abiertas en España.

"No se trata de entrar todos los días en el domicilio del paciente, sino de acercar servicios farmacéuticos a quienes los necesitan"

Las distribuidoras farmacéuticas también están activando su propia estrategia digital conectada a la atención domiciliaria. Cofares, cooperativa de farmacéuticos líder del mercado, está trabajando en un proyecto de farmacia sociosanitaria para ofrecer a sus socios farmacéuticos la posibilidad de prestar atención farmacéutica domiciliaria a través de servicios de seguimiento farmacoterapéutico o de adherencia a los tratamientos que ofrezca una respuesta a las necesidades sociales de hogares unifamiliares con personas dependientes y muchas veces polimedicadas, según explica César Antón. "No se trata de entrar todos los días en el domicilio del paciente, sino de acercar servicios farmacéuticos a las personas que los necesitan a través de una farmacia que tengan de referencia y en colaboración con el equipo de profesionales del centro de salud y de los servicios sociales".

Y es que en España hay 1,8 millones de personas mayores de 65 años que viven solas y tres millones de personas con una discapacidad reconocida. Entre las facilidades que ofrecería Cofares a sus cooperativistas se proyecta un canal de comunicación para hacer el seguimiento telemático diario de los pacientes que lo soliciten, además de atención farmacéutica personalizada a domicilio y en centros residenciales o servicios personales para el cuidado de la salud.

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