El reloj de la inversión que Trevor Greetham creó en los años 90, cuando era director de activos en Merril Lynch, acaba de pasar de hora, y marca el inicio de uno de los momentos más complicados para los inversores alcistas: el de la estanflación (estancamiento económico, junto a un repunte de la inflación). La situación no es todavía alarmante, ya que, como explican desde Royal London Asset Management, la gestora para la que Greetham gestiona actualmente, después de dejar Fidelity en el año 2015, "seguimos manteniendo una posición de sobreponderar ligeramente la renta variable, ya que el crecimiento económico global sigue siendo positivo y todavía no se ve amenazado significativamente por los aumentos de tipos de interés que se esperan en los mercados desarrollados, relativamente pequeños, mientras la inflación sigue siendo benigna", explica la gestora.

Eso sí, su posicionamiento se centra ahora principalmente en Estados Unidos, "y Japón", explican, "pero infraponderamos Reino Unido, Europa y los mercados emergentes ya que tienen que encarar más retos", destacan. El reloj de la inversión destaca que ahora es el momento de comprar compañías más defensivas: sector servicios, petroleras y de gas, además de farmacéuticas. También es momento de huir de la renta fija, y acumular liquidez.

Y es que el mundo ha pasado de atravesar un periodo de crecimiento sincronizado como hacía muchos años que no se veía, a tener que enfrentarse a algunos nubarrones que han surgido en el horizonte, especialmente en los mercados emergentes. El propio Greetham señalaba a mediados de agosto, cuando Turquía ya estaba sufriendo el desplome de su divisa, que "esta crisis es un síntoma, y no una causa, de un problema mayor en los mercados emergentes".

Según él, "la política comercial del presidente Trump es probable que dañe a los países emergentes, por su elevada dependencia del comercio. El contexto económico tampoco es positivo: China se está frenando y los precios de las materias primas industriales caen. Mientras tanto, una economía americana fuerte supone tipos más elevados, y eso fortalece al dólar, lo que encarece los costes de financiación". El experto recuerda que "hay una alta correlación entre los periodos de subidas del dólar y los problemas en los emergentes".

Outbrain