El deflactor del PCE se ha situado en el 2,3% en julio, una décima por encima de lo previsto por los analistas, que habían vaticinado que se mantendría en el 2,2%.

Los funcionarios de la Reserva Federal prestan una mayor atención a este Índice de Precios de los Gastos de Consumo Personal (PCE, por sus siglas en inglés). En esta sopa de letras para medir la inflación, los economistas del banco central favorecen al PCE sobre IPC por una serie de razones, entre ellas el hecho de que el primero incluye una gama más amplia de gastos que el segundo.

La Fed cree que este indicador debe moverse cerca del 2%, nivel que ya está superando que podría ser determinante para que la Reserva Federal acelere la subida de tipos si el resto de factores se mantienen constantes.

Outbrain