Aunque es imposible conocer con exactitud la cantidad de petróleo y de gas natural que existe debajo de la superficie de la tierra o cuánto será posible producir en el futuro a nivel global, los datos geológicos y de ingeniería disponibles por parte de las compañías son capaces de estimar, con una certeza más que razonable, la cantidad de hidrocarburos acumulada en un campo que podrá ser recuperable a partir de unas condiciones económicas y operativas adecuadas. Descarga gratis la nueva edición de elEconomista Energía

Aunque los avances tecnológicos pueden alterar estas estimaciones, lo cierto es que los últimos datos aportados por la Administración de Información de Energía de Estados Unidos (EIA, sus siglas en inglés) sobre reservas probadas correspondientes al ejercicio 2017 son especialmente positivos.

Según la oficina americana, los principales productores privados de petróleo y de gas natural a nivel mundial que cotizan en bolsa añadieron más hidrocaburos a sus recursos el pasado año que en cualquier otro año desde 2013, según los informes anuales de 83 empresas de exploración y producción. Estas compañías añadieron, en su conjunto, 8.200 millones de barriles equivalentes de petróleo (BEP) netos a sus reservas probadas durante 2017, lo que suma un total de 277.000 millones de barriles de petróleo a finales del citado año.

Del conjunto de empresas que aportaron sus datos, cerca del 20 por ciento (18 empresas) eran propietarias de más del 80 por ciento de los 277.000 millones de barriles equivalentes de petróleo en reservas probadas a finales de 2017. Aunque muchas de estas compañías tienen operaciones globales, algunas son empresas nacionales de petróleo con reservas concentradas en sus países de origen, incluyendo Rusia, China y Brasil.

Los datos aportados por estas empresas suponen el 16 por ciento de las reservas probadas a nivel global. Si añadimos los datos del resto de empresas nacionales, mixtas y privadas que no cotizan en bolsa, tenemos que las reservas probadas mundiales en 2017 alcanzaron los 1.696 billones de barriles, lo que supone un ligero descenso del 0,03 por ciento respecto al año anterior, suficiente para cumplir con 50 años de producción mundial, según la última edición del informe BP Statistical Review. Por países destaca Venezuela, que aumentó en 1.400 millones de barriles sus reservas probadas, frente al descenso de Canadá, que redujo sus reservas en 1.600 millones de barriles. Según el informe de BP, los países de la OPEP poseen actualmente el 71,8 por ciento de las reservas mundiales probadas.

Para tener una idea clara de lo que son las reservas probadas, se pueden definir como aquellas sobre las que existe una probabilidad mínima del 90% de poder ser extraídas de forma rentable, utilizando la tecnología disponible en ese momento y sopesando un conjunto de datos actualizados sobre geología, costes de extracción, precios de venta y grado de comerciabilidad.

Conviene tener en cuenta que las reservas probadas cambian de año en año debido a parámetros como las revisiones de las reservas existentes, las extensiones y descubrimientos de nuevos recursos, las compras y ventas de reservas probadas y la producción. De hecho, los cambios de precio y otros factores económicos pueden tener un efecto significativo sobre la viabilidad económica de los proyectos, de manera que una disminución en las reservas podría afectar la producción en años venideros, lo que aumentaría el riesgo de inestabilidad económica a nivel mundial.

Estados Unidos a la cabeza

Por su parte, las adiciones orgánicas a las reservas probadas, es decir, las reservas agregadas a través de recuperación mejorada y extensiones y descubrimientos -vinculadas directamente con los gastos de capital en Exploración y Desarrollo-, arrojaron una cifra de 17.700 millones de barriles equivalentes de petróleo en 2017, según la EIA.

De esta cantidad, algo menos de la mitad -8.500 millones de barriles de petróleo- se localizaron en Estados Unidos. Por su parte, Rusia, Asia Central y la región de Asia Pacífico representaron el 24 por ciento del total, concretamente 4.300 millones de barriles. Mientras que Canadá, América Latina y las regiones de Oriente Medio y África agregaron más de 1.100 millones de BEP. Europa fue la región que, por sexto año consecutivo, representó la menor cantidad de reservas probadas añadidas, con un total de 300 millones de barriles, lo que supone tan solo el 2 por ciento del total mundial.

El informe de la agencia americana también aclara que las reservas adquiridas a través de compras no representan la inversión de capital en Exploración y Desarrollo, sino que más bien reflejan las transferencias de activos entre empresas. Por su parte, las revisiones de las reservas probadas están generalmente más influenciadas por los cambios que se producen en los precios del petróleo crudo y del gas natural que por las inversiones en Exploración y Desarrollo.

Aumenta el gasto en Exploración y Desarrollo

Los datos de la agencia estadística del Departamento de Energía de Estados Unidos indican, por otro lado, que los gastos en Exploración y Desarrollo (E&D) de las empresas productoras aumentaron un 11 por ciento en 2017 con respecto a los niveles de 2016, alcanzando una cifra global de 285.000 millones de dólares; sin embargo, fueron un 47 por ciento inferiores respecto a los niveles de 2013.

Si desglosamos el gasto por regiones, el reparto fue similar al del año anterior. El 33 por ciento del gasto total, es decir, 95.000 millones, se llevó a cabo en Estados Unidos. La región de Rusia, Asia Central y Asia-Pacífico representó el 30 por ciento del total (85.000 millones), mientras que el resto de regiones desembolsó alrededor de un 10 por ciento cada una.

Los gastos de capital del primer trimestre de 2018 para este conjunto de empresas fueron un 16 por ciento mayor que en el primer trimestre de 2017, lo que sugiere que muchas de ellas han aumentado sus presupuestos de E&D, lo que probablemente contribuirá a nuevas adiciones de reservas probadas en 2018.

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