La decisión de sustituir dispensadores, máquinas de vending, vitrinas y otros muebles refrigerantes en locales de clientes no se puede considerar con carácter exclusivamente medioambiental a efectos fiscales, si los elementos sustituidos ya habían superado la mitad de su vida útil, por lo que lo que se busca es obtener una ventaja fiscal.

Así lo determina la Audiencia Nacional en una sentencia, de 10 de mayo de 2018, en la que se deniega la deducción introducida por la empresa en sus declaraciones del Impuesto sobre Sociedades.

El ponente, elmagistrado Fernández-Lomana, estima, como sostenía la Inspección de Hacienda, que "una cosa es la sustitución de un refrigerante por otro, y otra que la deducción deba calcularse sobre el coste total de una maquinaria en gran parte amortizada". Por ello, determina que no parece acorde con la finalidad de la norma que la deducción abarque el coste total de la sustitución de la maquinaria, como pretende la empresa, debiendo guardarse una razonable proporción.

La finalidad medioambiental en estos casos tiene que ser única o prorratear el coste

Argumenta también, Fernández-Lomana que "se dice que la finalidad fue únicamente medioambiental, pues la empresa pudo esperar unos años más para sustituir la maquinaria. Y, ciertamente, nadie discute que la entidad fuese guiada por una finalidad medioambiental en su actividad, lo que ocurre es que, en contra de lo que se dice, la decisión no fue exclusivamente medioambiental, sino que también se pretendió la sustitución de unas instalaciones que, según el informe obrante, ya habían superado, al menos, la mitad de su vida útil, buscando obtener una ventaja fiscal".

Razona el magistrado que los elemantos sustituidos utilizaban como refrigerante el gas R-12 y que la empresa quería sustituirlo por otro menos contaminante, lo cual,considera que es positivo para el medio ambiente. Ahora bien, matiza el ponente, que no es cierto que la sustitución del elemento no pudiera realizarse sin sustituir la maquinaria.El dictamen tércnico lo que se dice es que el coste de sustitución de dicho gas, suponía un coste similar, lo cierto es que es inferior al que implicaba la compra de nuevas máquinas, por lo que la empresa se inclinó por esta última solución.

Ciertamente, en el informe se dice que era "económicamente" mejor sustituir las máquinas en su totalidad que proceder al cambio del refrigerante, al no considerar significativas las diferencias cuantitativas; pero considera Fernández-Lomana que se omite que para calcular dichas diferencias se partía del hecho de que más de la mitad de las vida útil de dichas máquinas ya había transcurrido y, por lo tanto, disminuido notablemente su valor.

Y basa su decisión en la consideración de que cuando una máquina esta en al menos la mitad de su vida útil, cabe una alta probabilidad de que sea "económicamente" más rentable su sustitución que su "reparación". Precisamente por ello, la norma habla de " porción del precio de adquisición" a la hora de calcular la " porción" , que debe tenerse en cuenta para la deducción.

En efecto, el artículo 36 del Reglamento del Impuesto sobre Sociedades, dispone que cuando la inversión no tenga por objeto exclusivo alguna de las finalidades previstas, una vez identificada la parte que guarde relación directa con la función protectora del medio ambiente, la deducción se aplique sobre la porción del precio de adquisición o coste de producción acreditado.

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