Es imposible conocer a fondo el funcionamiento de una economía nacional, si ignoramos el papel importantísimo que tienen los reguladores y supervisores independientes respecto a ese colosal poder que han pasado a tener los miembros de la que llamaba Perpiñá Grau "el círculo económico superior" expuesto por primera vez en su trabajo "Sociedades de promoción de empresas en Alemania" (Madrid 1929), y que más de una vez he pasado a pensar que antecede, como análisis de una realidad, a la que pasó a ser muy divulgadora aportación de Baran y Sweezy, con su planteamiento marxiano en "Monopoly Capital. An Essay in the American Economic and Social Order" (Monthly Review Press, 1966). Y por supuesto, también se relacionan con esto las polémicas derivadas del famoso modelo de equilibrio general Arrow-Debreu.

Lo que, en más de un sentido se deriva de todas esas aportaciones y planteamientos, crea por doquier una realidad institucional muy importante que es preciso tener en cuenta si deseamos conocer el comportamiento de una concreta economía nacional. Y para eso se necesita que el esfuerzo lo efectúe un buen economista.

Esto es, cabalmente lo que sucede con este libro, gracias a las aportaciones directas y a la coordinación que efectúa Julio Segura, uno de los actuales grandes maestros españoles de esta ciencia. Veamos, por ejemplo, lo que señala sobre una cuestión clave, derivada de que "toda la discusión sobre la independencia personal se ha centrado en la independencia respecto al poder político, pero existe otro aspecto relevante: "la independencia respecto a los supervisados", y ello porque "los supervisados suelen ser empresas grandes que disponen de cuantiosos recursos para lograr que la regulación se alinee con sus intereses y la supervisión sea tolerante con sus prácticas usuales. Este problema deriva de que los supervisores pueden tener incentivos a favorecer a determinadas empresas con la expectativa de que, tras la expiración de su mandato, obtengan beneficios de ellos" (pág. 33). Es la famosa cuestión que hace bien en señalar el profesor Segura de "las puertas giratorias".

Y a partir de ahí, vamos de aportación valiosa en aportación valiosa en esta obra. Por ejemplo lo interesante que es la aportación de Pilar Sánchez, titulada "Defensa de la competencia y diseño institucional" (págs. 45-144), un análisis riguroso y amplísimo, del que solo echo de menos alguna alusión a las raíces de todo ello en España, y concretamente a trabajos empíricos de Fermín de la Sierra en el Instituto de Estudios Políticos y a los planteamientos de la que podríamos llamar la Escuela de Madrid, dirigida en buena parte por Manuel de Torres en la Facultad de Ciencias Políticas y Económicas, con multitud de publicaciones en libros, en campañas de prensa -recordemos las desarrolladas en la Sección de Economía de "Arriba" , o en ciclos de conferencias. No todo se basó solo en derivaciones de las polémicas desarrolladas tras la Ley Sherman.

Pero donde esta obra alcanza su máximo interés, a mi juicio, es en la aportación del profesor Segura sobre "la supervisión financiera" (págs. 145-194). Considero que es básico e incluso apasionante lo que señala en las págs. 174-185 y la contestación que a continuación hace a: "¿en qué medida es satisfactorio el modelo de supervisión española descrito?".

Pero de lo dicho no se debe deducir que no es excelente el resto de los trabajos contenidos, en relación con aspectos fiscales, con la energía, con las telecomunicaciones, y al final sobre el Tribunal de Cuentas. En este caso, por mi larga experiencia como Consejero de él, creo que las recomendaciones que se hacen para mejorar su eficacia en las págs. 392-395, merecen tenerse en cuenta .

Añado que los repertorios bibliográficos que se contienen en estas aportaciones tienen un valor muy grande.

Julio Segura (Coordinador), Reguladores y supervisores económicos independientes: el caso español, Fundación Ramón Areces, IVIE, Madrid, 2018, 406 págs.

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