Los grandes bancos canadienses que se fueron de Quebec nunca volvieron

Solo retiene una tercera parte de las sedes centrales de grandes empresas

Montreal, la mayor ciudad de la región de Quebec, era a principios de los 60 la capital económica y financiera de Canadá. Tenían allí sus sedes corporativas bancos y compañías de seguros. Los procesos separatistas motivaron su marcha. Las tensiones provocaron un éxodo hacia el resto de provincias canadienses, principalmente a Ontario y su capital, Toronto.

Los dos mayores bancos trasladaron su sede. Y ya no volvieron. Debido al nacionalismo, el Royal Bank of Canada (primero del país) trasladó su sede social a Toronto. Por la misma razón, el Bank of Montreal (cuarto y más antiguo de Canadá) está dirigido desde Toronto, si bien la entidad sigue estando registrada en Montreal. Es decir, el emblemático banco tiene de facto su cuartel general en el centro financiero de Toronto, y no en la ciudad que le da nombre.

Solo una de las ocho mayores entidades financieras del país, la National Bank (Banque Nationale du Canada) - no confundir con el Banco Central o Bank of Canada - sigue siendo dirigida desde Montreal, manteniendo su sede en la provincia francófona.

En 1978 la intestabilidad política llevó al proveedor de seguros y servicios financieros Sun Life Financial, uno de los más importantes del mundo, a cambiar su sede de Montreal a Toronto.

El impacto fue igualmente negativo para las dos bolsas de valores: Canadian Stock Exchange y Montreal Stock Exchange. La primera acabó cerrando, y la segunda perdió la mayor parte de su volumen en favor de la bolsa de Toronto.

Hicieron lo mismo una gran cantidad de empresas financieras que operaban en los sectores bancario y financiero. Así, los trabajadores con mayor nivel de formación y riqueza abandonaron la provincia. El primer grupo, por la presión pública y en los puestos de trabajo por el uso del francés. El segundo, por miedo a perder sus ahorros.

Cientos de compañías que ofrecen servicios de consultoría, auditoría legal, financiera, publicitaria o tecnológica se han marchado a Toronto. Todas esas empresas cuentan asimismo con personal altamente cualificado y salarios elevados.

Las estimaciones apuntan a que, después de las dos oleadas de nacionalismo radical, Montreal tan solo retiene en la actualidad -con respecto a lo que tenía- la tercera parte de sedes centrales de grandes empresas. Esto ha implicado la pérdida masiva de capital humano.

El éxodo de talento y riqueza hundió el sector inmobiliario, agravando la crisis económica. Miles de casas se pusieron a la venta sin que se encontraran compradores. Durante las tres últimas décadas Quebec ha perdido 16.000 habitantes al año, que se han mudado a vivir a Ontario y otras provincias. Casi medio millón de personas han abandonado Quebec. Esa pérdida significa menor gasto, menor inversión y menor tasa de crecimiento relativo.

Otro caso paradigmático es el de la aerolínea Air Canada, que también cambió su base principal a la capital de Ontario. El nuevo aeropuerto de Montreal, Mirabel, fue un fracaso. Aunque algunas industrias prosperaron -en especial la aeronáutica y ferroviaria Bombardier-, la competencia asiática asestó un duro golpe tanto a la industria pesada como a la ligera, ubicadas en Quebec.