El 5 de octubre de 2011, hace ya seis años, murió Steve Jobs. El estadounidense, un empresario visionario que revolucionó el mundo con sus patentes, dejó un titán de la tecnología, de casi 350.000 millones de dólares de tamaño, en manos de su compañero Tim Cook, quien ha demostrado en este periodo ser un digno sucesor del fundador de Apple, llevando a la empresa hasta los 792.000 millones actuales.

Desde que Jobs volvió a Apple en 1997 -se marchó de la empresa en 1985, a pesar de haberla fundado él 9 años antes-, hasta que dejó la compañía a manos de Tim Cook, el 24 de agosto de 2011, la capitalización de la firma estadounidense aumentó en más de 345.000 millones de dólares.

Fueron 14 años de crecimiento, en los que la compañía lanzó, especialmente desde que llegó el nuevo milenio, multitud de productos innovadores, que en algunos casos, como el del iPhone, han cambiado la forma de consumir tecnología en todo el mundo.

Coger el relevo de Jobs no era nada sencillo, pero Tim Cook, quien fue propuesto por el propio Jobs como sustituto, ha demostrado ser un sucesor más que digno, al menos, en lo que respecta a la valoración que tiene la compañía en el mercado: mientras Jobs tardó 14 años en que la empresa creciese los 345.000 millones, Cook ha conseguido que el tamaño de la firma aumente en más de 444.000 millones en sólo seis años, llevando a la firma hasta los casi 800.000 millones de dólares actuales.

La estrategia de Cook ha sido algo diferente de la de Jobs: mientras el último era crítico con la decisión de repartir dividendos por parte de las empresas, ya que consideraba que era un signo de que la compañía se había quedado sin ideas, bajo el mando de Cook la empresa ha empezado a llevar a cabo esta práctica: el consenso de mercado que recoge FactSet espera que en 2017 Apple reparta un dividendo del 1,56%, una cantidad que irá creciendo durante los siguientes años, hasta el 1,91% que se estima repartirá en 2019.

Con Tim Cook como máximo responsable de la firma, la empresa sólo ha sacado un nuevo dispositivo, el Apple Watch, y la estrategia se ha basado en el iPhone, el núcleo duro de la empresa por ingresos, un producto en el que se han sacado más de 10 versiones desde su creación, y sigue renovándose año tras año.

Eso sí, hay analistas del mercado que consideran que esto empieza a ser una debilidad para Apple, ya que hay una excesiva dependencia por parte de la empresa a ese producto, y hace mucho tiempo que no hay una invención tan innovadora como lo fue el iPhone.

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