Las autoridades del Banco Central Europeo se encuentran enzarzados en una discusión intensa. Por un lado, debaten si fijar o no una fecha definitiva para el fin de su programa de compras de activos (QE por sus siglas en inglés), y por otro, qué mes o periodo será el elegido para poner fin al QE. No obstante, parece que gana fuerza el ala del BCE que defiende prolongar el programa, según han destacado seis fuentes a Reuters. | ¿Hasta dónde llegará el euro? La debilidad de EEUU y los riesgos geopolíticos serán clave

Un euro fuerte, y su consecuente impacto sobre la inflación, está generando desacuerdos entre las autoridades del banco central, dijeron las fuentes del consejo de gobierno del BCE y que tienen conocimiento directo del asunto. En lo que va de año, el euro se ha apreciado un 13,5% frente al dólar.

Las diferencias oscilan entre los 'halcones' (liderados por los países más ricos del norte como Alemana) que dicen estar listos para desmantelar las compras de activos por 2,3 billones de euros, y las 'palomas' que simplemente quieren reducir el ritmo mensual del estímulo, según han destacado las fuentes.

Conciliar a halcones y palomas

Esto incrementa las posibilidades de que las autoridades busquen una solución negociada, con concesiones de ambos lados, en la reunión del 26 de octubre, ya sea para que la fecha del fin de las compras no se fije o para que se postergue parte de la decisión hasta diciembre, añadieron.

El principal punto de discordia es la continua apreciación del euro frente a las monedas más importantes, lo que amenaza con contener la inflación en la zona euro al hacer las importaciones relativamente más baratas.

El BCE rechazó hacer declaraciones sobre este tema. Las fuentes han destacado que no se ha tomado decisión alguna y que el debate seguía abierto.

Los 'halcones' ven la fortaleza de la moneda del bloque como testimonio de la solidez económica de la zona euro, mientras que las 'palomas' temen la debilidad en EEUU y Reino Unido, dos de los principales socios económicos y comerciales del grupo, señalan las fuentes. La apreciación del euro podría dañar al sector exportador: "La fortaleza del euro es el problema número uno", asegura una de las fuentes.

A la espera de nuevas señales

Las autoridades del BCE vieron con buenos ojos los datos de salarios de la zona euro difundidos la semana pasada y estarán atentos a una serie de indicadores de precios y confianza que se conocerán antes de la reunión del 26 de octubre, a la espera de señales sobre el curso de la inflación.

Pero hay factores que están más allá del control de los funcionarios del BCE. Las posibilidades de un aumento en las tipos de interés del Banco de Inglaterra por primera vez en 10 años dan al BCE cierto alivio, ya que esta decisión podría impulsar la libra frente al euro.

Por otra parte, varias autoridades del banco central destacaron la incertidumbre en torno a la capacidad del presidente de EEUU, Donald Trump, de cumplir su promesa de impulsar el crecimiento de la economía más grande del mundo.

Esto, combinado con las enormes tormentas que han golpeado a Estados Unidos, amenaza con retrasar los planes de la Reserva Federal de un futuro aumento en los tipos en ese país.

"La principal fuente de incertidumbre tiene que ver con la política económica en Estados Unidos: saber qué serán capaces de cumplir y que no", sostiene otra de las fuentes. 

Las 'palomas' del BCE quieren evitar a toda costa que el ciclo de endurecimiento de la política monetaria europea supere al del Banco de Inglaterra o la Reserva Federal. Hasta que los precios no alcancen el objetivo del 2% hay margen para extender el programa de estímulos.

Outbrain