Desde un pequeño accionista con solo algunos euros invertidos hasta el propio presidente de la compañía. En la fórmula de retribución conocida como scrip dividend -unos la llaman dividendo flexible, otros dividendo opción- todos y cada uno de los accionistas tienen derecho a elegir entre recibir acciones, cobrar en efectivo o vender los derechos que le corresponden en el mercado.

Ni siquiera los presidentes de las grandes compañías optan por el mismo camino. De las ocho grandes cotizadas que emplean el scrip dividend, solo tres -Emilio Botín (Santander), José Ignacio Sánchez-Galán (Iberdrola) y Florentino Pérez (ACS)- optan por embolsarse el dinero en metálico.

Si solo son tres los presidentes que rechazan recibir acciones para cobrar en efectivo es porque los scrip dividend suelen realizarse a través de ampliaciones de capital liberadas con las que las compañías crean los nuevos títulos que entregan a los accionistas. Por tanto, quien no cobra en acciones, no participa de estas ampliaciones y diluye su peso en la compañía y en el beneficio que esta genera.

Aunque normalmente son ampliaciones inferiores al 3%, algunas empresas han recurrido tantas veces a esta fórmula en los últimos años que se puede hablar de un claro instrumento de capitalización para las compañías. Emilio Botín, por ejemplo, cuenta ahora con una participación total del 0,688% en Banco Santander después de que la entidad haya emitido más de 2.530 millones de títulos, ampliando un 31,7% el capital para retribuir desde 2009.

En la última ocasión, el presidente del banco solo ingresó una mínima parte en acciones, al quedarse con 6.025 títulos de los más de 1,8 millones que le correspondían tanto por su participación directa como por la indirecta y cobrar el resto en efectivo.

Amortizan acciones

En cambio, el presidente de ACS, Florentino Pérez, casi no diluye su participación a pesar de haber empleado ya en tres ocasiones el scrip dividend y cobrar en metálico unos 104 millones de euros en total. No hay trampas, lo que ocurre es que en la política de retribución de la constructora también se incluye la amortización de acciones propias. En las últimas dos ocasiones en que ACS ha ampliado el capital para remunerar a sus accionistas, días más tarde lo ha reducido en el mismo número de acciones. Así, no se produce ninguna dilución porque se destruyen las mismas que se crean.

Esta misma estrategia, la de amortizar acciones propias que tan extendida está entre las compañías estadounidenses, también la utilizan otras empresas españolas como Iberdrol. La eléctrica tiene en marcha un programa de recomprar acciones para amortizarlas y aliviar así parte del impacto de las ocho ampliaciones de capital que ha hecho en estos últimos años para pagar el dividendo. Tras haber ampliado el capital con más de 933 millones de acciones nuevas, la compañía ya lo ha reducido con unos 150 millones de títulos y sigue recomprando acciones.

La postura actual de José Ignacio Sánchez-Galán, el presidente de Iberdrola, también es la de cobrar en metálico prácticamente todo el dividendo, pues la última vez solo recibió una minúscula parte en títulos. Sin embargo, sobre todo en los primeros pagos de scrip, sí aceptó nuevos títulos.

No quieren diluirse

El pago en acciones ha envuelto a algunas compañías en un círculo con difícil salida, en el que cuando quieran retomar el dividendo en efectivo necesitarán más dinero si quieren mantener la retribución por acción intacta. A mayor número de títulos en circulación, más efectivo habrá que repartir. Cuando esto ocurra, además, hay que tener en cuenta que al accionista que ha ido recibiendo títulos también le corresponderá una cantidad mayor a la que antes recibía, por tener más acciones. Ya sea por esto, por no querer perder su peso en la compañía y, por qué no, por predicar con el ejemplo, algunos presidentes optan por aceptar los títulos que ofrecen a sus accionistas como forma de retribución. Es el caso de los presidentes de Telefónica, BBVA, Repsol, CaixaBank y Banco Popular.

Aunque no va en su propio beneficio, porque al recibir acciones no se está diluyendo, Antonio Brufau, presidente de Repsol, también ha anunciado ya una política de recompras y amortizazación por hasta 500 millones de euros. En el último pago con scrip dividend, Brufau recibió 8.309 acciones nuevas; cuenta con un 0,024% del capital de Repsol, según informó a la CNMV.

La recién modificada política de retribución de Telefónica por ahora solo incluye un pago en scrip dividend, el de noviembre, y otro en metálico, en mayo, pero no se contempla una amortización de capital pese a que era una modalidad que sí utilizaba la operadora hace unos años. Telefónica recurre de nuevo al pago en acciones después de haberlo empleado una vez en 2012, cuando su presidente, César Alierta, optó por cobrar el dividendo en títulos. En total, recibió 113.313 acciones, casi todas ellas por su participación directa en la teleco.

Con el regreso de la retribución, quien ha vuelto a aceptar acciones del scrip dividend es el presidente de Popular, Ángel Ron. Aunque con el pago de febrero solo le correspondieron 531 títulos al contar con un 0,003% del capital de la entidad.

En la banca, también Isidro Fainé, presidente de CaixaBank, y Francisco González, presidente de BBVA, se quedan con los títulos y no reclaman el efectivo. El segundo, que anunció su intención de retirar esta fórmula a partir del año próximo, recibió 38.000 títulos la última vez en lugar de cobrar 320.000 euros. Por su parte, Fainé sumó 9.653 acciones a finales de 2013 y en las próximas semanas podría recibir más por el nuevo pago trimestral.

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