La economía española se encuentra inmersa en una etapa de desaceleración. Al mismo tiempo, la inflación se ha situado en los últimos meses por encima del 4%. Con estos ingredientes en la cocina, la idea de que el país pudiera entrar en una difícil etapa de estanflación ha comenzado a tomar forma. ¿La amenaza es real?

"La estanflación asoma las orejas y no se debe olvidar que suele ser un potente cóctel de riesgos económicos", señala Rafael Pampillón, profesor de economía de la escuela de negocios Instituto de Empresa, que al mismo tiempo especifica que lo que realmente sufre España es, por ahora, "el fenómeno de la slowflation, es decir, una combinación de crecimiento económico que disminuye y un paro que está aumentando combinado con tensiones inflacionistas". Pampillón cree que "nos alejamos de los buenos ritmos de crecimiento de años recientes", pero que la estanflación es, por ahora, "solo una posibilidad y no una realidad tangible, pero la tendencia va en esa dirección".

El término estanflación fue acuñado en 1965 por el entonces ministro de Finanzas británico, Ian McLeod, quien en un discurso ante el Parlamento afirmó que estaban padeciendo una combinación de alta inflación con un estancamiento económico. "Tenemos algo así como una estan-flación", señaló.

Menos crecimiento

La economía española creció "en el entorno" del 3,5% en el cuarto trimestre de 2007, según ha adelantado el ministro de economía, Pedro Solbes, que reconoció que la actividad del país está sufriendo una "gradual desaceleración". En el tercer trimestre de 2007 el crecimiento fue del 3,8%. En líneas generales, las previsiones apuntan que el Producto Interior Bruto (PIB) se incrementará en 2008 entre un 2,8% y un 3%, aunque los más pesimistas hablan de un crecimiento ligeramente por encima del 2%.

José Luis Martínez, estratega de Citi en España, considera que "la economía se está moderando muy rápidamente, más de lo esperado, pero no veo posible un estancamiento como para llegar a hablar de estanflación".

Inflación a la baja

Las previsiones de crecimiento conviven en estos momentos con una inflación del 4,2%, la que se registró en diciembre y que fue la cota más alta desde enero de 2006. "Lo que podemos esperar es un IPC que se vaya acercando gradualmente a la inflación subyacente hasta niveles cercanos al 3 %", indicó Nicolás López, director de análisis y mercados de M&G Valores después de conocer el dato de diciembre. "La cuestión es si la subida del precio de la energía va a trasladarse al resto de los precios, aunque hasta ahora no ha sido ha así", añadió. Para 2008 se espera una desaceleración de la inflación para la segunda mitad del año hasta situarse en torno al 3 o 3,3%.

Alexis Ortega, de Finagentes, explica que los riesgos inflacionista "provienen de la oferta y gran parte son importados, no consecuencia de un exceso de la demanda interna". "Es por ello", explica, "que el Banco Central Europeo (BCE) está actuando en estos momentos contra las expectativas de subidas de precios con un mensaje de dureza", pero que en cuanto estén ancladas esas expectativas "bajará los tipos" para no estrangular el crecimiento de los países de la zona euro.

Con estas previsiones de inflación y de política monetaria, la respuesta a la pregunta de si España se puede enfrentar a una estanflación parece clara para algunos expertos. "Radicalmente no", sentencia José Carlos Díez, economista jefe de InterMoney. "La gasolina ya está cayendo y la inflación acabará el año por debajo del 3% en tasa interanual. Dentro de un mes dejará de ser noticia. Ahora hay que centrarse en la crisis financiera global, el ajuste residencial, el empleo y la actividad. Los problemas de inflación son pasado", argumenta.

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