Pymes extremeñas que se comen el mundo

El foie gras que consumen en la Casa Blanca es extremeño. Lo elaboran en La Patería de Sousa, una pyme de 14 personas. No son los únicos: la miel del Tío Picho se degusta en la ONU, la Casa Real y el Vaticano. Y no hay que olvidar el jamón, el pimentón de la Vera, las cerezas...

Imagínese una cena para agasajar a mandatarios de todo el mundo en la Casa Blanca: sobre la mesa, todo tipo de manjares, vinos y licores de máxima calidad, frutas exquisitas y, entre las delicias un modesto tarro de cristal conteniendo un foie gras de ganso, Esencia de Bellota. ¿Francés? Ni mucho menos: extremeño.

La morada de Barack Obama no es el único sitio donde se puede encontrar este producto que está causando más de un quebradero de cabeza a los productores de foie gras francés: en Japón se lo quitan de las manos y puede encontrarse también en los elitistas supermercados Harrods de Londres. Seguramente si alguien le hubiese dicho a Eduardo Sousa, heredero de una larga tradición familiar en la elaboración de patés, que su pyme de 14 personas iba a vender sus elaboraciones tan lejos, no hubiera dado crédito. Su salto al mercado internacional lo dio gracias a ganar un premio en el Salón Internacional de la Alimentación, Sial, de París, hace unos años. El foie gras es el artículo estrella de la Patería de Sousa, compañía localizada en la localidad pacense de Fuente de Cantos.

150 gramos, 70 euros

Los 150 gramos de esta carne cotizan a más de 70 euros. Los 500 kilos de foie que la empresa produjo en 2009 apenas cubren las demandas de sus clientes, así que se han visto obligados a alquilar otras fincas donde criar aves en libertad. Y es que no contentos con elaborar foie gras, La Patería de Sousa cuenta con la primera licencia de producción ecológica del mundo y sus productos también tienen la categoría de éticos, por la forma de crianza de sus animales que no son cebados como sucede en el sur de Francia. Pero éste no es el único ejemplo regional de pyme que se come el mundo, o, que al menos, lo intenta. Desde el norte, concretamente en Las Hurdes, Cáceres, sale un producto que degustan en la ONU, la Casa Real e incluso, en el Vaticano. Desde la localidad de Las Mestas se exporta la miel del Tío Picho. Anastasio Marcos, su propietario, ha sabido sacar partido a las colmenas que heredó de su padre quien, según cuenta la historia, iba por los pueblos vendiendo su miel y en 1950 se llevó dos medallas de manos de Franco: una por ser el que más olivos había plantado en la zona y otra por haber fomentado la natalidad (tuvo 17 hijos). Esta empresa familiar elabora actualmente nueve tipos de mieles así como otros productos artesanales como el polen o la jalea real.

Joyas de la región

Otras joyas extremeñas conquistan el extranjero, como es el caso del jamón, que enloquece a los nipones o a los chinos. Montesano, firma ubicada en Jerez de los Caballeros, es una de las que vende sus carnes en Japón. Pero éstos no son los únicos artículos con fama internacional: también están el Pimentón de la Vera, las cerezas del Valle del Jerte, el queso de la Torta del Casar... Un ejemplo más: en el pequeño pueblo de Almoharín hay una pyme de diez personas que exporta casi la totalidad de su producción fuera de España: a Estados Unidos, Francia, Noruega, Alemania, Japón... Sus bombones, pasteles e higos causan furor en una de las pastelerías más selectas de Philadelpia, Jhon Kiras. Ecoficus, que se fundó hace cinco años, cuenta con 3.000 higueras y 5.000 olivos y en 2009 produjo 65 toneladas de higo calabacita, una variedad local poco común. Son ecológicos, de hecho cuentan con la normativa europea y la americana que responde a esta clasificación. El éxito de sus higos es tal que compran toda la producción ecológica de esa variedad para hacer frente a la demanda.