Bolsa, mercados y cotizaciones

Los errores que cometí al hacer mi cartera (IV)

Uno de los errores clásicos en una cartera es que haya más indios que jefes. En la estrategia que adoptemos podemos invertir en centenares de activos. Para familiarizarme con un fondo de inversión, o un mercado en concreto, recomiendo destinar cantidades mínimas, por lo que acabaremos teniendo un excel con muchos nombres. Pero el éxito o fracaso de todas estas posiciones tendrá un comportamiento residual en el resultado de nuestra cartera. Tenemos que concretar en nuestras doce o quince primeras posiciones (en las que tomemos, al menos, un 5 por ciento de nuestra cartera) la caballería de nuestro ejército. El resto es infantería, esencial para mantener las posiciones y seguir el curso de la batalla (el mercado). Infantería que defenderá la táctica, pero no nuestra estrategia.

Nuestro elemento diferencial frente al mercado se tiene que posicionar en 12 o 15 valores y fondos que deben ser los que en gran medida nos permitan lograr los objetivos de rentabilidad definidos. En esa selección se tiene que concentrar entre el 50 y el 75 por ciento de nuestra cartera. Estos valores deben convertirse en la espina dorsal de nuestra inversión, por lo que tenemos que haber hecho una reflexión de sus fortalezas y debilidades, pero en ningún caso quiere decir que no se deban vender.

Precisamente porque son las posiciones más gruesas, las más maduras con las que se cortará la exposición de forma rápida en una corrección. No hacerlo es el mayor error. Solo recompra quien tiene liquidez. Y son, además, las posiciones con las que debemos subir la inversión cuando lo exija el mercado de forma táctica. Es conveniente poner a todos estos activos un precio de compra y uno de venta, que se debe ajustar en función de las expectativas de crecimiento de beneficios que tenga el título. Si se alcanza el de venta, es conveniente poner stops que protejan las ganancias. Y, si se venden, tratar de recomprar más abajo. Estos 12/15 títulos deben tener una ponderación entre el 5 y el 10 por ciento de toda nuestra inversión.

Nuestros catafractos han de ser esencialmente valores y algunos fondos. En el caso de títulos de compañías debemos conocer su historia, sus objetivos, la trayectoria de su equipo gestor, y el nivel de compromiso de anteriores planes estratégicos. Como mínimo trimestralmente haremos una revisión de qué está ocurriendo con sus expectativas de crecimiento. Hoy es sencillo porque medios como elEconomista las publican y los brókeres de calidad trabajan con ellas. En el caso de los fondos, un claro seguimiento de los gestores y su capacidad sistemática de ganar al mercado. Parte de nuestra cartera debe ser un fondo de fondos. No importa pagar comisiones altas a quien lo hace mejor que nosotros. Estos no son los que nos atracan.

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