Bolsa, mercados y cotizaciones

Las firmas del Ibex 35 invertirán hasta 3.730 millones en recompras de acciones para retribuir

En cinco años y medio, Apple ha destinado la friolera de 200.000 millones de dólares (unos 172.000 millones de euros) a recomprar acciones de la propia compañía. Ésta es una práctica muy extendida en EEUU como vía indirecta para remunerar a los accionistas si los títulos comprados se eliminan, reduciendo el capital, y algunas cotizadas españolas la han adoptado este año en sus políticas de retribución.

Cuatro empresas del Ibex 35 han anunciado recompras de acciones propias para amortizarlas posteriormente como complemento a sus dividendos en efectivo. Se trata de Amadeus, Acciona, IAG y Naturgy -Mediaset lo hizo hasta el año pasado-. En total, gastarán hasta 3.733 millones de euros. Ese importe es el máximo que se han marcado, pero no tienen que alcanzarlo y algunas compras están condicionadas. 

Las empresas adquieren sus propios títulos y los dejan como autocartera para amortizarlos más tarde con el fin de que se conviertan en una retribución adicional para el accionista. Supone una remuneración porque se eleva el beneficio por acción y, al incrementar su participación, el inversor también se llevará una mayor porción de la cantidad que destine la empresa a dividendos. "A medio plazo, suele conllevar alzas en la cotización y en la rentabilidad por acción y, además, goza de beneficio fiscal (al menos retrasa o pospone el pago de impuestos)", señala Manuel Campos, analista de Serfiex. Desde que Amadeus anunció las recompras, por ejemplo, la acción avanza un 23,8 %, frente al 4,2 % que cae el Ibex en el mismo periodo. "La cotización de la acción suele subir ya que es la propia empresa la que eleva la demanda de títulos en el mercado", explican desde Self Bank. 

"Es posible que la práctica vaya extendiéndose en Europa y España", apunta Pablo García, director general de Alphavalue, quien, no obstante, critica un aspecto "negativo" de esta fórmula. "Cuando un inversor entrega su dinero a una compañía, lo que busca es que ésta invierta ese dinero y lo haga rentable. Si la empresa lo que hace con el exceso de caja es recomprar sus propias acciones, no entiendo que se esté maximizando la inversión", señala. En este sentido, Miguel Paz, de Unicorp, matiza que si hay una amortización posterior sí se retribuye al accionista, "pero si no es así y la recompra se produce porque la empresa no encuentra inversiones inorgánicas que satisfagan las expectativas de la compañía y mejoren la rentabilidad, tiene connotaciones negativas puesto que limita el crecimiento".

Los programas aprobados

A esta posibilidad de crecer ha supeditado Naturgy sus recompras, tras anunciar la mayor cuantía y duración. La compañía comunicó el pasado mes de junio la posibilidad de destinar hasta 2.000 millones de euros de aquí a 2022 (un máximo de 400 millones al año), aunque lo condicionó a la realización de inversiones inorgánicas. Si finalmente dedica lo inicialmente previsto, la reducción de capital equivale a un 1,7 % anual de la capitalización actual de Naturgy. En cinco años, la amortización sería del 8,5 % si consume todo.

Amadeus ya lleva meses comprando acciones propias dentro del programa que anunció a finales del año pasado. El proveedor de soluciones tecnológicas para el sector del turismo se comprometió a destinar 500 millones de euros durante 15 meses, hasta marzo de 2019, y añadió otros 500 millones de euros durante 12 meses más, hasta marzo de 2020, reservándose la posibilidad de cancelar este último tramo. Si amortiza el número máximo de acciones marcado, la reducción de capital sería del 5,7 %. 

De la misma forma que Naturgy, Amadeus dejó abierta la puerta a echar mano de ese dinero para crecer mediante adquisiciones, aunque algunos analistas consideran que, salvo una gran compra, su generación de caja le permitiría ambas cosas sin comprometer el objetivo prioritario de mantener la deuda por debajo de 1,5 veces el beneficio bruto de explotación (ebitda). 

A diferencia de Naturgy, no es la primera vez que Amadeus complementa sus dividendos en metálico con recompras de acciones, ya que la compañía utilizó este mismo esquema en 2014. Tampoco se estrena IAG, ya que la aerolínea repite por segundo año. El grupo aprobó en mayo una inversión máxima de 500 millones de euros, con los que reduciría su capital social hasta en un 9 %. Llevará a cabo las compras solo hasta finales de este año, por lo que es un importante plus para el accionista.

Por su parte, Acciona anunció en marzo recompras por hasta 233 millones con las que puede menguar el capital en un 5 % en 12 meses. La firma aseguró que la finalidad principal es la de "reducir capital mediante la amortización de acciones", pero también dejó la opción de destinarlas, "en menor medida, a cumplir las obligaciones derivadas de los programas de entrega de acciones a empleados y directivos".

Otros usos en las acciones adquiridas

La finalidad de una recompra de acciones puede ser muy distinta en cada caso. Lo que más interesa al accionista es que la empresa se comprometa a amortizar los títulos que adquiere, para reducir así el capital y retribuirlos de forma indirecta. Pero el destino de las acciones recompradas también puede ser la remuneración para empleados y directivos, la estabilización del valor en un periodo, emplearlas para algún canje o mitigar el efecto dilutivo del 'scrip divivend'. No se debe confundir, ya que no es retribución en sí, sino que lo que hacen las compañías es reducir el capital tras elevarlo para repartir acciones nuevas entre sus accionistas. Iberdrola, Ferrovial, ACS y ahora también Repsol recurren a esta vía para contrarrestar el 'scrip'.

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