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Cómo cosechar en bolsa con la creciente agricultura de datos

  • Entre el 20 y el 40% del cultivo mundial se echa a perder cada año
Imagen: Dreamstime.

El aumento de la población, unido a los problemas que sufre la Tierra por el cambio climático, provocará que no haya suficientes alimentos para todos en el futuro. Por ello, la agricultura y la ganadería necesitan ser más eficientes, algo de lo que espera encargarse la tecnología

La humanidad se enfrenta a un nuevo desafío: en 2050 seremos casi 10.000 millones de personas en el mundo, según la ONU. Eso son muchas bocas que alimentar. Un gran problema cuando la tierra cultivable no deja de descender. Solo en España, según datos del Banco Mundial, se ha pasado de 0,53 hectáreas por persona en 1961 a 0,27 en 2015.

Algo en lo que mucho tiene que ver el cambio climático, ya que los fenómenos como inundaciones, tormentas o sequías son cada vez más extremos. De hecho, otro de los datos relevantes y alarmantes que da a conocer la ONU es que se estima que entre el 20 y 40 por ciento de los cultivos mundiales se echa a perder cada año por plagas y enfermedades, a pesar de los millones de toneladas de plaguicidas que se emplean para evitarlo.

Esta situación provoca que la agricultura y la ganadería tengan que ser más eficientes y de ello se encargará el Internet of Everthing (IoE) que, tal y como describe Cisco, "no sólo conecta cosas, sino también personas, procesos y datos". Es la agricultura 4.0.

Consiste en aplicación de tecnologías como la robótica, la inteligencia artificial o el Big Data. Según Market Insights Reports, este mercado crecerá a una tasa compuesta anual del 28,3 por ciento hasta 2024 (en 2015 se valoró en 4.400 millones de dólares). Es más, la compañía china DJI, un referente mundial en la venta de drones, pronostica que el 80 por ciento del mercado de este tipo de dispositivos lo absorberá la agricultura (si la legislación se cambia y el sector está más regulado).

En este contexto, no son pocas las empresas que están apostando por la que será una de las grandes tendencias del futuro. De hecho, Monsanto dio la campanada en 2013 cuando adquirió por casi 1.000 millones de dólares The Climate Corporation, una empresa de análisis de datos meteorológicos. Pero no ha sido la única. Uno de los nombres que suena con más fuerza en la nueva era de la agricultura es Deere, más conocida por su marca comercial John Deere. Con una recomendación de compra sobre sus títulos, anunció el año pasado la adquisición de Blue River Technology, una empresa que desarrolla soluciones basadas en inteligencia artificial aplicadas al cultivo. Entre otras cosas, esta tecnología permite identificar las plantas que necesitan herbicidas, fertilizantes, pesticidas u otros productos.

Asimismo, la compañía presentó en 2017 el primer tractor completamente eléctrico de la historia y, según diversas informaciones, está trabajando en tractores autónomos. A expensas de cuándo presente un modelo de este tipo, algunos de sus vehículos pueden dirigirse a través de señal GPS y cuentan con sensores para, por ejemplo, diferenciar granos. Por otro lado, las aplicaciones que desarrolla para los agricultores posibilitan, entre otras cosas, controlar la humedad de los cultivos, monitorizar las horas del motor o recopilar información meteorológica. El consenso de bancos de inversión espera que entre 2017 y 2020 la firma estadounidense mejore su beneficio un 91 por ciento, lo que la llevaría a superar los 4.000 millones de dólares.

Otro de los pesos pesados del sector es CNH Industrial, un grupo nacido de la fusión entre Fiat Industrial y CNH. En su caso, los analistas optan por aconsejar mantener los títulos en cartera. En un paso más allá que Deere, la compañía presentó en 2016 tractores autónomos, es decir, sin conductor. Por tanto, los trabajadores pueden controlar el vehículo desde un ordenador o una tablet. Al igual que la mayoría del sector, las pérdidas están siendo las protagonistas en bolsa, ya que acumula una caída de más del 7 por ciento. Más optimistas son las previsiones para sus beneficios. Y es que si el año pasado ganó 295 millones de dólares, para 2020 esta cifra alcanzaría los 1.300 millones, un 341 por ciento más.

Sin nada que ver, a priori, con la agricultura se sitúa Trimble. Con más de 8.000 millones de capitalización, esta firma se dedica a ofrecer soluciones de software basadas en la ubicación, por ejemplo, posicionamiento GPS, comunicaciones inalámbricas o tecnologías ópticas. Una de sus tecnologías recoge imágenes por satélite de los cultivos, que permite, por ejemplo, ver la salud del campo. Si se cumplen las predicciones, en 2020 ganará cerca de 600 millones de dólares, lo que implica casi quintuplicar el resultado de 2017. También recibe un consejo de mantener.

Las grandes no se lo quieren perder

El potencial de la agricultura 4.0 no está pasando desapercibido para las grandes corporaciones. Es el caso de Microsoft, que ha desarrollado el proyecto agrícola FarmBeats, que combina sensores y drones para obtener datos, por ejemplo, sobre qué parte del cultivo tiene más humedad y cuál menos.

IBM también forma parte de la revolución agrícola. Con sistemas basados en inteligencia artificial, trabaja en herramientas que indican, por ejemplo, alertas tempranas sobre plagas y brotes de enfermedades. O su sistema Deep Thunder, que consiste en pronosticar condiciones meteorológicas futuras lo más precisas posibles.

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