Bolsa, mercados y cotizaciones

Las bolsas emergentes cumplen 30 años en plena forma

El índice MSCI Emerging Markets alcanza la treintena habiendo conseguido una rentabilidad anualizada del 11%, tres puntos más que los mercados desarrollados. ¿Seguirá haciéndolo mejor los próximos 30 años?

Este es un año de grandes aniversarios. Sin duda, los 10 años de la quiebra de Lehman Brothers que se cumplen el 15 de septiembre serán los que copen los mayores artículos periodísticos pero en realidad si se trata de celebrar un acontecimiento que realmente ha marcado al inversor, al institucional y también al más pequeño, lo que habría que celebrar son los 30 años que este 2018 cumplen los mercados emergentes. En concreto, y según recoge Axa IM en un informe que lleva por título You are fully developed when you hit thirty fue en 1987 cuando se creó el MSCI Emerging Index por parte de la que luego se convirtió en la primera gestora en lanzar un fondo que invirtiera en este tipo de mercados, Capital Group, producto que aún hoy se sigue vendiendo también entre inversores españoles y que lleva por nombre Capital Int Emerging Markets.

En su puesta de largo, el índice debutó en mercado con apenas 10 países y sin la inclusión de China, cuyas particularidades políticas, dictadura comunista incluida, le impidieron entrar a formar parte del mismo hasta la reapertura de la bolsa de Shenzhen allá por los años 90. Hoy este índice cuenta ya con 24 países y lo que no ha cambiado en todas estas décadas es la fuerte presencia que en él tiene Asia, ya que contabiliza tres cuartas partes del mismo, de las que el 31 por ciento es solo mercado chino. Pero lo que sí ha cambiado sustancialmente es la composición por sectores que ha ido teniendo el índice en consonancia con la radical transformación que han ido experimentando estas economías a lo largo de todos estos años. "Aunque siguen teniendo mucho peso en sectores como el de materias primas, cada vez tienen más peso otros sectores, como el de la tecnología", apunta Ignacio Perea, director de inversiones de Tressis.

Axa IM pone cifras a ese cambio de estructura del selectivo: "Cuando se creó el índice sectores como el del petróleo, gas y minería pesaban un tercio del índice y hoy la tecnología es el sector que más pondera con el 27 por ciento del total, seguido del sector financiero". De hecho, el alto peso que ha ido ganando la tecnología, sobre todo a lo largo de los últimos años, unido a la espectacular apreciación que ha tenido en los últimos 30 años el mercado de materias primas, son dos de las causas que explican el espectacular comportamiento que ha tenido el índice a pesar de que no han sido pocas las crisis a las que ha tenido que hacer frente -desde la Guerra del Golfo, a la crisis del Tequila en 1994, el crash de los mercados asiáticos o la rusa a finales de los 90-. Ninguna de ellas ha propiciado que se hayan quedado atrás respecto a los mercados más desarrollados en lo que a rentabilidad se refiere, ya que se han anotado una rentabilidad anualizada del 11 por ciento frente al 8 por ciento que han ganado, de media, los mercados desarrollados. Y aun así siguen teniendo solo el 14 por ciento de capitalización sobre el agregado de PIB.

Las mejores expectativas siguen este universo

Hasta aquí el pasado, pero la gran pregunta que se deben hacer los inversores ahora es si este buen comportamiento de los mercados emergentes se repetirá también los próximos 30 años. A falta de bola de cristal que dé una respuesta a esta cuestión, los expertos piden fijarse en los fundamentales y en los aspectos económicos para intentar dar respuesta a esta pregunta. Al fin y al cabo, no son pocos los riesgos a los que se enfrentan, marcados además, a corto plazo, por las ansias proteccionistas de Donald Trump y los incipientes pasos que ha dado hacia una guerra comercial que de amplificarse tendrá consecuencias muy negativas para estos mercados en crecimiento y cuyas economías siguen siendo muy dependientes de las exportaciones. Además, según recuerdan en Lombard Odier, "habrá siete elecciones importantes en los emergentes de las cuales dos, las de México y Brasil, son posibles puntos de inflexión". Frentes que los expertos no dudan de que provocarán episodios de volatilidad pero que no creen que deban ser interpretados por los inversores como una excusa para tachar el componente emergente de sus carteras. "La renta variable emergente sigue pareciendo interesante independientemente de los riesgos comerciales, ya que el buen tono de la economía global supone un apoyo y las reformas estructurales hacen que el crecimiento interno se sitúe en una senda autosostenible en los principales países", apunta Richard Turnill, director mundial de Estrategia de Inversión en BlackRock. De ahí que en sus previsiones de rentabilidad para los próximos cinco años los mercados emergentes copen las mayores expectativas tanto en renta variable (7 por ciento anual) como en renta fija -en torno al 4 por ciento anual- ya que, como recuerda Ignacio Rambaud desde Fidelity, "la deuda de los mercados emergentes aún ofrece un buen valor relativo en comparación con el universo de genérico de la renta fija global".

Y es que, según apunta Chris Thomsen, gestor de Capital Group, "podríamos estar solo al principio de la fase alcista. Una economía mundial en expansión, el fortalecimiento de las divisas y la sólida demanda de componentes tecnológicos favorecen a los emergentes".

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