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Trump confía en que el bono no supere el 3,7% en 10 años

  • Llegará a ese nivel en 2022 y se relajará, de nuevo, a partir de 2026
Foto: Getty.

En un momento en que el acecho de la inflación, la posibilidad de un ajuste más brusco de la Reserva Federal y una mayor emisión de deuda del Departamento del Tesoro de EEUU han impulsado la rentabilidad de bono americano a 10 años, que esta semana volvía a tocar nuevos máximos de los últimos cuatro años, los cálculos de la administración Trump se alejan de la realidad que enfrentará la financiación de la deuda pública del país.

Con una reforma fiscal por valor de 1,5 billones de dólares y un acuerdo presupuestario a dos años de otros 300.000 millones de dólares más al gasto público, el presupuesto para el año fiscal 2019 presentado el lunes por la Casa Blanca chirrió en varios frentes, sobre todo en sus proyecciones económicas. "Lamentablemente, igual que el año pasado, el presupuesto se basa en algunas suposiciones económicas optimistas y trucos presupuestarios que inflan sus ahorros y distraen de sus reformas políticas reales", señala el Comité por un Presupuesto Federal Responsable, un think tank con sede en Washington.

Entre ellos destaca la proyección de un crecimiento medio del 2,9% para el PIB la próxima década, donde se incluye una aceleración de hasta el 3,2% en los próximos años. Tampoco hay que pasar por alto el factor que asume que la inflación y los tipos de interés no experimentarán grandes cambios.

De hecho, en el cuadro macro que acompañó al presupuesto, la administración no considera que la rentabilidad del bono a 10 años de EEUU sobrepase el 3,7% hasta 2028. La previsiones asumen que ésta alcanzará una media del 2,6 % este año para subir al 3,1% en 2019 y culminar su tendencia ascendente en 2022, cuando tocará el 3,7%, donde se mantendrá otros tres años antes de volver a recuperar una tendencia a la baja entre 2026 y 2028.

Sin embargo, con un déficit que alcanzará el próximo año el billón de dólares y con una administración que tira la toalla a la hora de cerrar la brecha presupuestaria, es difícil imaginar que los intereses de la deuda se mantendrán estables. En otros ciclos económicos similares, donde el PIB ha registrado una expansión similar, la rentabilidad del bono americano se ha situado por encima del 4%.

"La enorme expansión fiscal de EEUU ha creado dos nuevas tesis que defienden tipos de interés más altos", indica Torsten Slok, economista global de Deutsche Bank. La primera está en el impacto que un estímulo de estas características tiene sobre una economía que atisba el pleno empleo y corre el riesgo de un sobrecalentamiento. Por otro, los recortes de impuestos y los 300.000 millones de dólares de la Ley de Presupuestos de 2018 forzarán una mayor emisión de deuda del Departamento del Tesoro.

Con la cantidad de bonos del Tesoro en el mercado duplicándose en los próximos 18 meses, "¿quién comprará esta deuda?", se pregunta Slok, quien reconoce que muchos de sus clientes ya le preguntan por la posibilidad de una rentabilidad del Treasury a 10 años en el 4%.

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