Bolsa, mercados y cotizaciones

Los guardianes de la bolsa

Ilustración: LPO

Sus gestores custodian cientos de miles de paquetes de acciones de grandes fortunas o fondos de inversión extranjeros. Algunos guardan el 9% de Telefónica, el 5% de Endesa, el 6% de BBVA... ¿Todavía no los conoce?

¿Se imagina que una entidad desconocida aparece sucesivamente como uno de los mayores accionistas de Telefónica, Santander, BBVA, Repsol, Endesa o Iberdrola? Es lo que sucedió en 2005 con State Street Bank, uno de los grandes bancos custodios mundiales, que comenzó a trabajar en la bolsa española.

En manos de los bancos custodios se encuentran alrededor de 50.000 millones de euros en acciones de compañías españolas. Es decir, el equivalente al Producto Interior Bruto (PIB) anual de países como Kuwait, Eslovaquia, Vietnam o el conjunto de las 42 naciones más pobres del mundo en 2004, según los datos del Fondo Monetario Internacional. Casi una de cada diez acciones, el 8 por ciento de los más de 645.000 millones de euros que valen todas las empresas que cotizan en el mercado español, se encuentran a recaudo de nombres como State Street Bank, Chase Nominees, Mellon Financial, Bank of New York, RSC Dexia...

¿Les conoce? Posiblemente no, pero sepa que su labor es crucial, sobre todo, para el inversor extranjero presente en bolsa española. "La actividad de un banco custodio suele ser desconocida y, sin embargo, es trascendental. Su actividad se basa en complementar a sus clientes en el proceso de inversión (custodia y liquidación, administración y valor añadido). El custodio se ocupa de la liquidación, que es la entrega simultánea del dinero y del activo en cuestión. Posteriormente, la custodia sería guardar ese activo hasta que se realice una operación con él", explica Paloma Aparicio, directora de operaciones de RBC Dexia Investors Services en España.

Los expertos reconocen que son pocos los que conocen su verdadero papel en el escenario financiero español y los confunden, a menudo, bajo las etiquetas de bancos o fondos de inversión.

Sólo son guardianes. "Lo que el custodio hace es tomar los valores en depósito, y hacer las gestiones que conllevan los títulos, como el cobro de dividendos, cupones, redenciones, gestión de retenciones fiscales, etcétera", explica Ignacio Maino, director de inversiones de la consultora de fondos Novaster. Aunque aparecen bajo espectaculares paquetes de acciones, ni una sola es propia. Sí, ninguna. En realidad son vigilantes de acciones: empresas de seguridad financiera que funden miles y miles de paquetes de títulos pertenecientes a una pluralidad de accionistas.

"La actividad de un banco custodio es desconocida y, sin embargo, suele ser trascendental", dice el gestor de uno de ellos grandes fortunas, fondos de inversión u otros actores de mercado, salvaguardando la ejecución de los derechos económicos de estas acciones, como por ejemplo, el simple cobro de un dividendo.

Las mayores carteras de bancos custodios en España son Chase Nominees, del grupo JPMorgan Chase, y State Street Bank, dos de las entidades líderes a nivel mundial en la custodia de activos (ver gráficos).

Cómo actúan

¿Qué hacen estos fondos gigantes? Su nombre técnico es entidad depositaria, aunque en argot se les denomina guardianes. Auténticos fortines llenos de acciones con los que podrían manejar a su antojo los hilos de los mercados, aunque no se hace. "Los custodios globales operan en los mercados locales con cuentas ómnibus [depósitos globales de valores y efectivo, que pueden ser gestionados por un opera- dor por cuenta del cliente].

Los subcustodios no cuentan con el desglose de los clientes finales de los globales. Solamente cuando los saldos en un valor concreto superan los porcentajes obligatorios para información como participaciones significativas son declarados y figuran públicamente en la página web de la CNMV. Suele ocurrir que un custodio global sobrepase el 5 por ciento, pero, que ninguno de sus clientes lo haga", aseguran fuentes del sector. Son responsables frente a la gestora, el partícipe y los beneficiarios de las acciones que custodian.

Y tienen como misión salvaguardar los activos financieros que integran el fondo de inversión, vigilar las participaciones de la entidad gestora y realizar las operaciones de compra y de venta ordenadas por ésta. Así como instrumentar los cobros y pagos y certificar las aportaciones y la pertenencia al fondo de inversión. A su vez, estos grandes bancos se apoyan en entidades locales. "Santander Investment es el subcustodio español de la mayoría de custodios globales, pero como tal custodio no tiene posiciones propias", explica un portavoz de Santander.

Precisamente, el 28 de noviembre de 2004, uno de estos custodios gigantes irrumpió en el registro de esta entidad, recién fusionado con Abbey National, con nada menos que el 14,3 por ciento de sus acciones, valoradas entonces en más de 10.000 millones de euros. Su nombre: EC Nominees, el banco custodio de Euroclear, el organismo que se encarga de garantizar que las compras de títulos se correspondan con ventas en los mercados holandés, irlandés, francés y británico. Su papel en ese momento era salvaguardar el correcto cumplimiento del canje de acciones por el que el banco español adquirió al británico.

"EC Nominees actuó como receptor del depósito de acciones de Santander que fue canjeado por los títulos del Abbey, y como apoyo de los CDIs [bancos depositarios] del Reino Unido", añaden estas fuentes.

Sin rastro

Una de las preguntas a estas alturas es: ¿Se puede conocer la identidad del titular de las acciones de un custodio? Iberclear, el registrador de las operaciones de compra y venta de la bolsa española, asegura que no puede poner nombre y apellidos a cada una de las acciones de procedencia extranjera, pero explica el modo de profundizar en la identificación.

"El registro de anotaciones en cuenta está organizado en dos niveles", explican desde organismo. "Iberclear lleva las cuentas de acciones de las sociedades de valores. En un segundo nivel, la titularidad de los valores cuya propiedad no es de estas entidades es llevada, de forma detallada, en sus propios registros y queda reflejada en Iberclear en una cuenta a nombre de terceros que está separada de la cuenta propia de la entidad", añaden.

No son datos públicos. Quizá por ello se dibuja ante el pequeño inversor un halo de misterio y desconfianza hacia estos grandes bancos de acciones. Pero son inofensivos y no piensan ni actúan por sí mismos, hacen lo que les mandan los dueños.

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