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Sudoku: Juega cada día a uno nuevo
El tiempo: Consulta la previsión para tu ciudadSi hay una inversión para la que todo ha salido mal, es el private equity (capital riesgo en español), aunque eso es sólo una parte; la traducción mejor es 'capital privado' por oposición a público=cotizado. En EEUU no hay concepto del sector público como estatal. En resumen, inversión en empresas no cotizadas. Y ha sido tan castigado que puede llegar a ser una buena inversión.
Sus ingresos y beneficios han sido devastados, el valor de sus participaciones se ha hundido, los recortes de dividendo son inevitables y, lo más importante de todo, este sector es totalmente dependiente del acceso al capital en medio de una tremenda crisis crediticia.
Pero precisamente el hecho de que haya sufrido tanto plantea que invertir ahora en este sector puede ser interesante. Arriesgado y con altibajos, sin duda, pero rentable. Así lo cree Tim Melvin, columnista de RealMoney. A su juicio, en EEUU ya se ha visto una purga importante en el sector porque muchas de las firmas más pequeñas y algunas grandes han tenido que cerrar -purga que está pendiente en España, donde la burbuja del capital riesgo ha sido disparatada-, por lo que los supervivientes están bien posicionados para comprar activos al precio más barato desde hace años, si no décadas. Y su consejo no es invertir directamente en los fondos, muchos de los cuales están cerrados, sino en las firmas que cotizan en bolsa.
El principal problema del capital riesgo es que se le ha secado la financiación ilimitada de que disfrutaba en los últimos años: su principal fórmula para obtener la mayor rentabilidad de cualquier inversión era comprar con un elevado apalancamiento, es decir, endeudándose mucho. Sin esa financiación ya no hay compras apalancadas de empresas, en especial en EEUU (en Europa y Asia hay algunas más, pero tampoco durarán mucho). Sin embargo, muchos fondos tienen miles de millones de dólares sin invertir fruto de la avalancha de inversores hacia estos productos entre 2005 y 2007. Y tienen que buscar alternativas para invertir ese dinero.
¿Cuáles son esas alternativas? Principalmente, la inversión en acciones o deuda en dificultades, lo que los anglosajones llaman distressed. Por ejemplo, acciones o bonos de empresas al borde de la quiebra, o incluso préstamos para compras apalancadas -es decir, los préstamos que los bancos concedían para las compras de empresas por parte del capital riesgo y otros inversores- o hipotecas dudosas que los bancos están vendiendo masivamente para limpiar sus balances. Los fondos están comprando estas deudas literalmente a un precio de unos pocos peniques por cada dólar, apostando a que valdrán mucho más en los próximos años.
Melvin explica que los fondos de capital riesgo tienen una enorme ventaja sobre los fondos de inversión o los hedge funds: tienen un capital comprometido a largo plazo (estos fondos tienen largos períodos de lock-up en los que los inversores no pueden sacar su dinero) y no tienen que dar resultados mensuales o trimestrales. "Tienen una posición única para manejar la volatilidad que va a venir con su compromiso a largo plazo con activos en problemas", concluye.
Melvin recomienda invertir en dos de las principales firmas de capital riesgo cotizadas (hay muy pocas), Blackstone y Apollo, por la combinación de su baja valoración, del enorme capital con que cuentan y de las acertadas inversiones que componen sus carteras para afrontar la crisis.
Sin embargo, hay que ir un poco más allá a la hora de tomar la decisión de invertir en estas firmas. El argumento de Melvin descansa en que el capital riesgo está correlacionado con el ciclo de valoración de la bolsa. Ahora mismo las valoraciones son muy bajas y, más tarde o más temprano, tienen que subir. Tanto las valoraciones de estas firmas como las de las empresas que tienen en su cartera, con lo que será posible sacarlas a bolsa (que es el procedimiento habitual de desinvertir, aunque en los últimos años ha sido muy popular el procedimiento inverso: comprar empresas cotizadas para sacarlas de bolsa).
Pero si suponemos que el comportamiento del capital riesgo está ligado al del sector financiero, las cosas cambian mucho. Y es una suposición muy realista, dado que necesitan abundante financiación para acometer sus inversiones. Mientras el sector bancario no solucione sus gravísimos problemas, no volverá a prestar dinero al capital riesgo, y éste no podrá operar para mejorar su valoración. Y eso no parece que vaya a ocurrir durante bastante tiempo. Por tanto, si usted no invertiría ahora en bancos en EEUU, no debería invertir en capital riesgo.
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