En las últimas semanas se ha repetido hasta el cliché que los gobiernos de la UE han tomado medidas para apaciguar a los mercados y frenar el riesgo de contagio del rescate griego a otros países de la periferia.
Y sí, a los mercados se les ha personificado, se les ha tratado como a un enfermo al que no se debe contradecir y, además, no han faltado demostraciones de este comportamiento, la última ayer con el catastrofismo que se respiró en la renta variable europea tras un posible referéndum en Grecia para aprobar el rescate.
Pero lo que también se ha dicho, y se ha visto de forma especialmente palpable en los previos, durantes y posteriores a las cumbres que se celebraron en octubre, es que detrás de los mercados estaban inversores pidiendo que se tomaran medidas.
Y estas mismas manos volvieron a agitar el avispero que son actualmente los mercados europeos, y en especial el sector bancario. Pero en este castigo bursátil hicieron distinciones, dejando bien claro que aunque todas las principales entidades europeas merecían un correctivo, algunas debían recibirlo con mayor intensidad que otras. Concretamente, los bancos con mayor exposición a deuda helena.
Así, en un día en el que se repitieron las caídas generalizadas a uno y otro lado del Atlántico, la entidad más vapuleada en el mercado fue Société Générale. Con 2.700 millones de euros en activos de renta fija helena en su balance, el banco galo retrocedió un 16,23 por ciento.
Dentro del indicador, también presentaron números rojos superiores al 10 por ciento Intesa Sanpaolo, ING, BNP Paribas, AXA y Unicredit. Por su parte, los principales bancos españoles llegaron al término de la sesión con caídas más amortiguadas que sus colegas europeos, del 4,76 por ciento en el caso del Santander y en torno al 4 por ciento en el de BBVA.
Precisamente Intesa fue el segundo banco europeo más bajista, con pérdidas del 15,8 por ciento, pese a su menor exposición a Grecia respecto a los principales bancos franceses o al tercero más castigado de la jornada, Dexia (ver gráfico).
La entidad belga es, con 3.500 millones de euros en deuda soberana helena, el segundo mayor tenedor no griego de deuda de este país, después de BNP Paribas.
Las ventas masivas también se trasladaron a EEUU, donde entidades como J.P.Morgan o Bank of America llegaron al término de la sesión con caídas en torno al 6 por ciento, lastradas además por el sentimiento bajista tras la quiebra, anteayer, del bróker MF Global por su excesiva exposición a deuda periférica.