Cómo protegerse la cartera del lobo feroz de la inflación

Como en el cuento infantil de los tres cerditos, los inversores temen que el lobo de la inflación sople con tanta fuerza que termine por derribar su refugio. ¿Con qué fondos puede un inversor protegerse?

La subida de la inflación supone en este arranque de año uno de los principales riesgos a los que deben prestar atención los inversores. El aumento de los precios, especialmente del petróleo tras el acuerdo de la OPEP, ha provocado que en España el IPC se elevara en enero hasta el 3 por ciento, su nivel más alto desde octubre de 2012. La idea de que el repunte visto en la inflación en los últimos meses obedece a criterios más estacionales que a criterios de demanda implica que será raro seguir viendo tasa de inflación del 3 por ciento en los próximos meses ."Vemos pocas posibilidades de ver un gran repunte en la inflación core en la eurozona que supere el objetivo del 2 por ciento que se marca el BCE. Aun así, existe el riesgo de que un repunte fuerte de la inflación en EEUU bajo la Administración Trump se traslade a Europa. Los inversores que no tengan coberturas ya deben empezar a pensar en proteger sus carteras", apuntan desde Pimco, una de las gestoras de renta fija más grandes del mundo. "El riesgo de inflación creciente es más evidente en Estados Unidos que en Europa", aseguran en GVC Gaesco. Es más, espera que en EEUU suba al 2 por ciento en el medio plazo, mientras que el Banco Central Europeo cree que la inflación de la zona euro no alcanzará niveles cercanos al 2 por ciento hasta 2019, cuando prevé que se sitúe alrededor del 1,7 por ciento. Sin embargo, algunos miembros del Consejo de Gobierno de la entidad europea consideran que los estímulos fiscales prometidos por Trump podrían ocasionar un repunte de la inflación que de momento no está siendo contemplado del todo en el escenario futuro del BCE.

Aunque Antonio Salido, de Fidelity, considera que "no hay que ser alarmistas", también avisa de que cualquier rebote de la inflación "puede dejarte descolocado" si no tienes cómo amortiguar tu inversión. Y es que, según señala BNP Paribas, 2017 será un año que "estará marcado por la inflación, que tendrá un impacto en las carteras de los inversores". De hecho, incluso con una inflación inferior al 2 por ciento, que es el objetivo que se marca el BCE, toca tomar cartas en el asunto, sobre todo si uno es un inversor conservador, ya que verá que ni los depósitos ni los fondos de deuda pública que tanto han corrido en los últimos años lograrán rentabilidades superiores al IPC. Desde Inversión a Fondo hemos preguntado a los expertos qué tipo de estrategias se pueden implementar en las carteras para conseguir el objetivo de que un repunte de la inflación no acabe convirtiendo las rentabilidades nominales en pérdidas reales para la cartera. Cuatro son las opciones: bonos ligados a la inflación, bonos flotantes, fondos de renta fija corporativa con duraciones cortas e inversión en materias primas. Todas tienen sus pros y sus contras.

"Los bonos ligados a la inflación serían la gran opción, pero el problema es que muchos tienen duraciones largas", apunta Raquel Blázquez, gestora de Ibercaja. No en vano, los bonos ligados a la inflación, la mayoría gubernamentales, ligan su rentabilidad a la inflación principal del país emisor, por lo que "tanto el nominal como el cupón del bono se ligan a la inflación", apunta Jonathan Baltora, gestor del fondo Axa WF Global Inflation. Esta gestora es una de las muchas que en los últimos meses han lanzado fondos de bonos ligados a la inflación con duraciones cortas que permiten limitar el impacto negativo que en cartera acarrearía una subida de los tipos de interés. Y es que, como apunta Javier Monjardín, de Tressis, "con los plazos largos te juegas demasiado y el problema es que solo se acude a ellos cuando se conoce el dato de inflación, y creo que a estos precios se empezará a reducir posiciones". Cuando dice "a estos precios" se refiere al recorrido que han tenido ya estos productos en el último año, ya que en los últimos 12 meses han rentado de media más de un 3 por ciento. Sin embargo, viendo los datos de este año se ve cómo muchos sí consiguen aguantar en positivo gracias a ese componente inflacionista. De hecho, mientras que en deuda gubernamental en euros solo hay un fondo que aguanta en positivo y muchos registran pérdidas del 4 por ciento, en la categoría de bonos ligados a la inflación en euros son varios los que aguantan en positivo -entre ellos, los tres más rentables de los últimos doce meses- y el resto limitan sus pérdidas en el año al 1 por ciento.

Otra armadura contra el lobo inflacionista estaría en los bonos flotantes, tanto de EEUU como de Europa. A diferencia de la deuda convencional que paga intereses fijos en estos títulos el cupón no está fijado, sino que lo que se acuerda es un diferencial que se añadirá a un tipo de referencia que, en Europa, suele ser el euríbor, lo que permite adaptar los cupones a los cambios de política monetaria, íntimamente relacionado con la tasa de inflación. Los expertos defienden la idoneidad de los bonos flotantes europeos, pero sobre todo de los americanos, donde las subidas de tipos son ya un hecho y no una teoría como en Europa. De hecho, de los pocos fondos específicos que se venden en España y que invierten solo en este segmento, los más rentables, Franklin Floating Rate II y M&G Global Floating Rt HY, con ganancias a 12 meses del 20 por ciento, invierten un alto peso de su cartera en emisiones de EEUU.

Opciones menos directas, pero que pueden limitar también el negativo impacto de un repunte de la inflación en la cartera, son los fondos de renta fija, mejor corporativa que gubernamental de duraciones cortas. Sin embargo, que funcionen o no como protección dependerá de cuan agresiva sea la política monetaria de cada banco central, por lo que a priori parece una opción más en renta fija europea que americana. "Aunque los fondos de crédito de corta duración están menos expuestos a los mercados de tipos de interés que los fondos con duraciones más largas, no están exentos de riesgo", explican en Kames Capital. "Los mercados descuentan que las medidas de estímulo fiscal previstas generarán inflación y elevarán los tipos de interés de EEUU entre un 0,50 y un 0,75 por ciento en 2017, un movimiento al que también estarán expuestos los fondos de bonos de corta duración".

Pero si hay un activo que históricamente ha demostrado haber sido capaz de proteger la cartera en periodos inflacionistas, ese es el de las materias primas. De hecho, un informe de Goldman sugiere que durante la última década hubo una correlación del 91 por ciento entre el IPC de EEUU. "Creemos que la manera más pura de exponerse a ese escenario es como commodities", afirma Scott Wolle, (CIO) del equipo de Global Asset Allocation de Invesco. De todas las commodities es el oro la materia que mejor puede comportarse en ese contexto, aunque su evolución dependerá de la que tenga el dólar, con quien guarda una gran correlación inversa. "La gente está demasiado positiva con el dólar ahora, pero creemos que se avencina un sell off en la divisa. Si es así, el oro podría repuntar hasta los 1.300 dólares", apunta James Butterfield, director del equipo de analistas de ETF Securities.


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