Las municipales reviven el duelo del centroizquierda y derecha en Italia

  • El M5S, más xenófobo y antieuropeo para acercarse a la extrema derecha
Silvio Berlusconi. Foto: Reuters

La política italiana vuelve a dar un vuelco imprevisto. En los últimos días dos acontecimientos han contribuido a cambiar lo que parecía el destino inevitable del país transalpino: elecciones anticipadas en septiembre y, luego, una gran coalición entre el PD de Matteo Renzi y Forza Italia de Silvio Berlusconi.

Primero ha saltado por los aires el pacto sobre la nueva ley electoral. PD, Forza Italia, Movimiento 5 Estrellas (M5S) y Liga Norte habían acordado aprobar un nuevo sistema electoral proporcional parecido al alemán. El acuerdo que habría permitido elecciones legislativas anticipadas fue, sin embargo, hundido por los "tránsfugas" de varios partidos durante una votación secreta en la Congreso.

Luego, en las elecciones municipales que se celebraron el 11 de junio, los electores italianos hicieron resurgir las protagonistas de la política transalpina durante la llamada Segunda República: las coaliciones de centroizquierda y centroderecha. Con el Movimiento antipartidos 5 Estrellas que ha quedado excluido de las segunda vuelta en las principales ciudades, en varios ayuntamientos italianos vuelve a revivir la competición entre el frente progresista (compuesto por el PD de Renzi y algunos partidos de izquierdas) y el frente conservador (en el que Forza Italia se junta a la Liga Norte y a pequeños partidos postfascistas).

Así la contraposición "bipolar" que caracterizó casi dos décadas de la vida política italiana (desde 1994 hasta 2012, cuando llegó al Gobierno el tecnócrata de Mario Monti) vuelve al centro de la escena. Y más allá, con el fracaso del pacto entre partidos sobre la ley electoral, promete con revivir también en las próximas elecciones generales que se celebrarán al comienzo del próximo año.

El M5S cae en las municipales

La vuelta atrás a la política de los noventa, sin embargo, se va a topar con varios obstáculos. El más grande de ellos es el relativo al M5S, nacido en 2009 para acabar con el sistema de partidos y llegado en pocos años a encabezar los sondeos. Los analistas políticos italianos atribuyen el fracaso de los candidatos del M5S en las últimas municipales a problemas locales que, sin embargo -señalan- no implican unacrisis a nivel nacional.

Otro obstáculo es Silvio Berlusconi: el antiguo Cavaliere no quiere volver al sistema político que él mismo protagonizó durante dos décadas, ganando tres elecciones generales. Berlusconi, con 84 años y una condena en firme que le inhabilita para ejercer cargos públicos ya no es el líder que era antaño. Su partido, Forza Italia (que en 1994 resultó el primer partido transalpino con el 21 por ciento y en 2001 llegó a rozar el 30 por ciento) ahora, en las encuestas, alcanza a duras penas el 12 por ciento.

Le pisa los talones la Liga Norte, la antigua fuerza autonomista cuyo nuevo secretario general Matteo Salvini ha transformado en una versión italiana del Frente Nacional francés, con un programa fuertemente xenófobo y antieuropeo. La competición entre los dos líderes derechistas no promete para la creación de un frente común: "Salvini presidente es nuestra única propuesta" dijo el secretario general de la Liga pocas horas después de la celebración de la primera vuelta de las elecciones. "Forza Italia vuelve a afirmarse claramente como primer partido del centroderecha" le respondió Berlusconi en una nota de prensa.

Aglutinar la socialdemocracia

Matteo Renzi, a pesar de que podría perder en la segunda vuelta de los comicios municipales, que se celebrará el 25 de junio, algunos bastiones electorales, parece algo más optimista. Y tras el fracaso del pacto sobre la ley electoral ha empezado a dialogar con Giuliano Pisapia, antiguo alcalde de Milán y promotor de una nueva fuerza que pueda unir la izquierda socialdemócrata.

El futuro de los partidos italianos dependerá, sin embargo, de cómo el Parlamento resolverá el problema de la ley electoral. La norma en vigor -enmendada por el Constitucional por ser incompatible con la ley fundamental transalpina- necesita algunos cambios urgentes ya que prevé dos sistema diferentes para el Congreso y el Senado. El problema reside en que ambas cámaras en Italia votan la confianza al Ejecutivo, por lo que son claves para la gobernabilidad del país.

La reforma electoral, en el aire

A falta de nuevos acuerdos, el Gobierno de Paolo Gentiloni, podría armonizar con un decreto los dos sistemas electorales. El resultado sería una ley que favorece las coaliciones entre partidos. Por esto no sólo el centroizquierda y el centroderecha, sino también el M5S se está organizando: el movimiento de Grillo acaba de tomar una posición muy dura sobre la acogida a refugiados y se opondrá a la reforma que agiliza la solicitación de ciudadanía para menores. Una estrategia que guiña el ojo a los electores de la xenófoba Liga Norte y abre la puerta, a un acuerdo antieuro entre el M5S y el partido de Salvini.


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