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Sudoku: Juega cada día a uno nuevo
El tiempo: Consulta la previsión para tu ciudadDemoledor editorial el de este lunes en el The Wall Street Journal. Demoledor y casi histórico, porque es muy raro que la biblia de los mercados, el liberalismo y el conservadurismo ataque tan fieramente a un presidente republicano y a un presidente de la Fed que ha hecho todo lo posible por salvar a los mercados de una hecatombe. Pero eso es justamente lo que hacía este editorial.
El artículo, titulado Aquel show de la estanflación (en recuerdo del Aquel show de los 70), echa la culpa de la situación actual de falta de crecimiento con inflación a la mezcla del dinero barato y de los estímulos fiscales keynesianos adoptados por Bush. A su juicio, las drásticas bajadas de tipos de Bernanke, dirigidas a salvar a Wall Street, han ignorado su efecto en el dólar y, en consecuencia, en el petróleo, que ahora alimenta la recesión y la inflación. En cuanto al Gobierno y el Congreso, se han gastado 168.000 millones de dólares en medidas perfectamente inútiles, a juicio del periódico.
Es decir, considera a Bernanke el principal culpable de la escalada del crudo y los alimentos. Y aunque reconoce que ha cambiado su discurso "de dejadez" por otro de apoyo al dólar y de preocupación por la inflación, el derrumbe del viernes es la prueba de que el mercado no tiene confianza en su capacidad de resistir las presiones políticas para seguir bajando tipos, según el WSJ. Para comparar, el periódico alaba a Trichet por su decisión de subir tipos independientemente de lo que haga la Fed y evitar así los errores de Bernanke.
Y hay más: critica que eche la culpa de la escalada de las materias primas al aumento de la demanda, pese a que ésta está bajando con la ralentización económica. Es más, también encuentra sospechoso que Bernanke se defienda de cualquier comparación con los 70 sin que nadie se lo pida. Por eso, se queda con unas declaraciones de Paul Volcker -presidente de la Fed en aquella época- en las que dice que las justificaciones actuales para mantener el dinero barato son las mismas que las de hace 30 años.
Pero la parte más dura del artículo es para Bush y sus cheques fiscales (que hemos copiado en España, por cierto). Una idea de los demócratas -lagarto, lagarto-, concretamente de los ex secretarios del Tesoro con Clinton Robert Rubin y Larry Summers -más lagarto todavía-, que pretendía mantener la economía a flote hasta que amaine el credit crunch y se noten las bajadas de tipos, pero cuyos efectos "todavía estamos esperando". "La mayor parte del dinero va a servir para pagar la subida de la gasolina y de los alimentos y, en cualquier caso, estas ayudas temporales proporcionan como mucho un impulso a corto plazo al gasto de consumo, pero no hacen nada para incentivar el ahorro o la inversión".
El WSJ llega a acusar a Bush de aceptar esta idea para "dar la impresión de que hace algo" contra la crisis. Y ahora que el paro sube, los demócratas les echan la culpa a los republicanos de todas formas. "Los republicanos deberían haber peleado en enero por rebajas de impuestos que estimularan algo más que nuevos votantes demócratas. En vez de eso, han añadido 168.000 millones al déficit sin ningún efecto en el crecimiento".
¿A qué viene este ataque frontal? Pues a la proximidad de las elecciones, como se pone de manifiesto al final del editorial. El Journal teme más que a un nublado una victoria de Obama que ponga en marcha las demandas de los keynesianos demócratas, que ya están pidiendo miles de millones en gasto público y rescates de los hipotecados, a la vez que anuncian fuertes subidas de impuestos para reducir el déficit. "Lo único que descartan es la rebaja de impuestos que funcionaría".
Por eso, insta a los republicanos a no repetir el error de enero y a romper con el consenso con los demócratas para ofrecer una política que realmente favorezca el crecimiento. Su propuesta: "Una política monetaria más dura para defender el dólar y pinchar la burbuja del petróleo, y rebajas fiscales marginales, inmediatas y permanentes para incentivar la economía y restablecer la toma de riesgos".
"No hay duda de que los demócratas lo bloquearían en el Congreso y de que Obama lo calificaría de rebaja de impuestos a los ricos", admite. Pero anima a McCain a pelear esta batalla: "Sin su propio discurso económico y su propia política, McCain se encontrará a la defensiva. Los mercados están diciendo que no quieren una repetición de los 70 y, si no se les hace caso, los votantes transmitirán el mismo mensaje en noviembre".
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Las medidas populistas son perjudiciales (aumento del gasto público, etc.) en cualquier situación pero cuando hay crisis son como echar gasolina al fuego.
Este Obama, tan simpático y tal...parece que sabe de esto. Veamos: un poco de déficit por aquí, un poco de subir impuestos a las empresas por allá, un poco de subvenciones a las hipotecas ninja, un poco de forzar a la Fed con sus palabras...dan como resultado la caída del imperio capitalista que oprime al mundo obrero, especialmente al negro. Ya lo está diciendo clarito para el que tenga oídos: "Yes we can". Si le votan, lo hará. Convertirá un país eficiente de trabajadores productivos en uno arruinado de gente subvencionada que le reclamen más poder a él para seguir arruinándose. Ellos sabrán.
Que no hombre, que no. Lo de Obama va en serio, no sera una repetición de medidas del siglo pasado. Veremos cosas nuevas, ideas nuevas que habrá que copiar. En América a pesar de Bush hay mucho talento y capacidad de innovar en politica. Veremos cosas sorprendentes.
El error que comete el neocon, es intentar vender a Obama ante la opinión publica como si fuera un populista sudamericano. y de eso nada, Obama no es un cualquiera, Ojo con Obama.
No me parece coherente acusar a Obama de representar el fin del "exitoso" sistema capitalista estadounidense, por cuanto su valor está en sus principios morales y en su visión de lo que debe representar la primera potencia mundial, y no en unas medidas fiscales que, nos guste o no, no varían demasiado entre las diferentes ideologías cuando se trata de actuar ante la crisis.
La inversión no está esperando rebajas fiscales para repuntar, sino la vuelta a la estabilidad y la confianza en los mercados, y esto es más una cuestión de tiempo y de regulación que de medidas precipitadas. Por eso fracasa la política monetaria de Bernanke y por eso fracasa la política de aumento del gasto público, como también fracasarían las rebajas fiscales a empresas y grandes patrimonios que parece promover el Wall Street Journal.
Ante la crisis, estabilidad, paciencia, y menos demagogia electoralista.

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