Firmas

El Corte Inglés y su ADN

Foto: Archivo

Recuerdo que una vez se publicó un libro titulado Biografía del Corte Inglés (Javier Cuartas). La primera edición (20.000 ejemplares) no salió a la calle porque según dice la leyenda la compró toda alguien relacionado con el Corte Inglés. Como esto creó morbo tuve interés en adquirirla y en cuanto pude me hice con un ejemplar.

Era un libro periodístico bastante amable. Lo más interesante: las vivencias de los fundadores de Galerías Preciados y El Corte Inglés (fusionados luego) allá en Cuba, en la Habana, cuando aprendieron el oficio de los Almacenes el Encanto. Por eso me llamó la atención el deseo de pasar lo más discreto posible.

Esa era una de las claves de su ADN, centrar la comunicación de la compañía en las operaciones de negocio y en los clientes. Todo lo que se refiriera a otros temas internos quedaba en la intimidad de su dirección; en particular en el ámbito de Isidoro Álvarez, líder indiscutible de la empresa hasta su fallecimiento.

Ahora, resulta llamativo que en los medios de comunicación, particularmente en algunos digitales, sean noticia las disensiones entre miembros del Consejo de Administración, muchos de ellos grandes accionistas. Un órgano de gobierno de la entidad compuesto por nueve miembros, incluido su actual presidente, D. Dimas Gimeno. Está claro que, al menos en la cúpula de la entidad, su ADN está cambiando paulatinamente de la discreción a una transparencia rayana en serie televisiva tipo Falcon Crest, de los años ochenta.

Entre las noticias referentes a la compañía está la intención de una parte de la dirección de sacar al mercado bursátil la cotización de las acciones. Otro cambio indudable en el ADN del Corte Inglés. Una cotizada en la bolsa de Madrid, que probablemente entraría en el Ibex 35, tarde o temprano, tendría que ser muy transparente bajo la mirada atenta de la CNMV, analistas, proxi-advisor, medios de comunicación, en particular los financieros, y los inversores en general. El Consejo de Administración debería tener en cuenta los intereses de los accionistas minoritarios-dispersos y la repercusión de la imagen que cada uno de sus movimientos internos en todos ellos.

Además, el Corte Inglés es un emblema nacional, incluso ibérico (su presencia en Portugal así lo dice). Su imagen cara al turismo es importante. El turismo urbano pasa por sus instalaciones con profusión. Es Marca España que se llevan los visitantes extranjeros de nuestras ciudades y eso es también parte de su ADN.

Por ello, es lógico que la evolución de las empresas exija replantearse parte de su ADN. Eso es lo que está ocurriendo en el Corte Inglés y no es ni malo, ni bueno y tampoco es natural. Lo que hay que esperar es que por el bien de todos acierten.

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