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La salida de Guindos debilita al Gobierno

Luis de Guindos. Foto: Archivo

En breve tiempo, Luis de Guindos dejará de ser ministro de Economía. Su marcha debilita aún más la imagen del Gobierno al ser uno de sus miembros mejor valorados. Incluso la oposición ha reconocido que será una importante pérdida para el Ejecutivo. Su talante dialogante unido a su conocimiento técnico y la resolución de la crisis financiera le han convertido en uno de los mejores ministros de Rajoy.

Su salida para desembarcar en el Banco Central Europeo le crea un problema al presidente del Gobierno que se encuentra en sus horas más bajas. No va a ser fácil relevarle porque el Gobierno pierde un peso pesado. Guindos ha dado una lista de nombres a Rajoy para ayudarle a elegir. Su favorito es Román Escolano, su hombre en Bruselas. Como él es un "teco"- técnico comercial y economista del Estado- y acaba de dejar el cargo de vicepresidente del BEI. Antes fue presidente del ICO y asesor del secretario de Estado para las Comunidades Europeas y del Ministro de Economía en la época de Aznar.

Es decir, tiene un marcado perfil técnico y es un perfecto desconocido para la opinión pública. No es un hombre con un relato político capaz de vender ilusión. Para eso sería necesario una persona como la ministra de Agricultura, Isabel García Tejerina. Esta ha sabido hacerse con el "campo" y su relato un relato es comparable con el de Inés Arrimadas salvando las diferencias.

En estos momentos el principal desafío del PP es pararle los pies a Ciudadanos. Si de algo ha servido el procés ha sido para convertir a Albert Rivera en una auténtica alternativa de poder. En esta situación el partido gubernamental no necesita ministros técnicos sino políticos. Este es el auténtico dilema que tendrá que resolver Rajoy en los próximos días. Si pretende un "quita y pon" el mejor candidato es Escolano, pero si pretende aprovechar la ocasión para remodelar el Gobierno y darle un impulso ante las elecciones de junio de 2019, la candidata es Tejerina, o alguien con un perfil parecido.

El problema de elegir a Tejerina para sustituir a Guindos es que sería tanto como desnudar a un santo para vestir a otro. La ministra de Agricultura está en plenas negociaciaciones del Presupuesto Comunitario, que sin la aportación británica se reduce drásticamente. Esto significa que será muy difícil que España pueda conservar los fondos que venía recibiendo. Una mala negociación nos saldrá a todos muy caro. Además, está la reforma del agua que se negocia con el PSOE y el diseño de la transición para el cambio de modelo energético. La imagen medioambiental de Tejerina sirve para neutralizar la industrial de Nadal. Ante esta situación Román Escolano fuese el elegido por descarte.

Otra pieza clave en el puzle es la sustitución de Luis Linde al frente del Banco de España. No hay dudas que será una mujer. La candidata de Guindos es Rosa María Sánchez-Yebra que tiene gran experiencia para el cargo ya que fue Secretaria General del Tesoro y en la actualidad es vicegobernadora del Banco de Desarrollo del Consejo de Europa. A Rajoy le gustaría que fuese Eva Valle, la directora de su Oficina Económica y por tanto quien le susurra en el oído. El problema es que no tiene el perfil adecuado. Además, se crearía una especie de "clan familiar" de difícil venta al ser la esposa del secretario de Estado de Economía, Alberto Nadal y cuñada del ministro de Industria Álvaro Nadal. Aunque al parecer las relaciones entre los dos mellizos no pasan por su mejor momento.

Pero como reza en el refranero popular "el hombre propone y Dios dispone". Es decir, será el propio Rajoy quien escuchados unos y otros tomará la decisión que considere más oportuna. Eso sí, sintiendo en el aliento de Albert Rivera en el cogote.

Por otro lado, existen pocas dudas entre los ministros sobre que Mariano Rajoy no se presentará a las próximas elecciones generales. Tampoco las hay que su sucesor será Alberto Núñez Feijóo. Lógicamente esto se dice en privado ya que admitirlo públicamente sería tanto como tener un presidente amortizado. Por tanto, la gran batalla electoral será entre Rivera, que ya se ve en La Moncloa, y un político como el presidente de Galicia que ha demostrado saber ganar con mayoría absoluta y sobre todo saber gobernar, lo que de momento no puede decir el líder de Ciudadanos.

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