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El reto del año de la televisión en España

Sábado 2 de diciembre de 2017. Ni Telecinco, ni Antena 3 ni La 1 logran superar un dígito en sus respectivas audiencias medias de ese día. Es la primera vez que ocurre. El principal canal de Mediaset es el que se queda más cerca de los dos dígitos en su share (9,9%), Antena 3 marca un 9,8% y la televisión pública se tiene que conformar con un 9,7%.

Lo ocurrido podría quedar en un hecho anecdótico, pero hay más datos que indican que la televisión de toda la vida se enfrenta a una pérdida constante de telespectadores y, por lo tanto, a un escenario de crisis. Cada vez hay menos personas que la ven.

Telecinco ha cerrado 2017, de nuevo, como el canal de televisión convencional más visto. Ha logrado un 13,3% de media anual. Pero son diez puntos menos que en el año 2000, cuando alcanzó un 23%. Lo mismo le sucede a Antena 3, segunda en la clasificación, que marca un 12,3% en 2017 frente al 20% conseguido en 2000. Y qué decir de La 1, que ha pasado de rozar el 30% en 2000 a quedarse en un 10,4%.

Con estos datos sobre la mesa, recopilados por Barlovento Comunicación, no es de extrañar que la publicidad en la televisión convencional de España se haya frenado.

La citada consultora audiovisual estima que en 2017 la inversión publicitaria habrá rondado los 2.140 millones de euros, es decir, solo 18 millones más que un año antes. Muy lejos quedan, desde luego, los cerca de 3.500 millones de euros que se invirtieron en 2007, año de récord.

¿A qué se debe esta situación? Sin duda, al avance de las nuevas tecnologías y plataformas digitales, que están comiendo terreno, cada vez con mayor velocidad, a los canales convencionales de televisión.

El mes de diciembre de 2017 fue paradigmático, ya que nos deja dos datos cuya evolución habrá que seguir muy detenidamente durante los próximos meses; son dos datos que pueden marcar una nueva tendencia en el panorama televisivo español si no la marcan ya.

En diciembre, la televisión de pago registró su máximo histórico alcanzando un 22,6% del total de cuota de pantalla. Por poner este dato en contexto, basta decir que Movistar+ cuenta en España con 2.007.000 suscriptores; Netflix superó en junio el millón (1.163.000) y HBO registró hasta ese mismo mes 414.000.

En diciembre, de los 44,6 millones de espectadores potenciales que engloban el universo de consumo televisivo, 1.054.000 personas no sintonizaron ni un solo minuto la televisión.

Este 2018 marcará un punto de inflexión en la industria televisiva española. Probablemente, también en el resto del mundo.

El sector deberá estudiar muy detenidamente cómo captar la atención de las nuevas generaciones, consumidores casi en exclusiva de contenidos online. Demandan nuevos contenidos y, además, en nuevos soportes. Y quieren verlos cuando ellos deciden y donde ellos quieren.

¿Existe la fórmula mágica para dar con la clave del éxito? Honestamente, no lo creo. La industria televisiva tendrá que invertir más y con más convicción en nuevas tecnologías; deberá analizar más pormenorizadamente -algoritmos mediante- el comportamiento del consumidor a la hora de ver la tele; y, por supuesto, estará obligada a echarle una buena dosis de imaginación y arriesgar. En 2018, el futuro de la televisión será, más que nunca, un gran reto.

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