El rey que rabió

6/01/2018 - 0:42
Juan Carlos I, rey emérito. Foto: Reuters.
En profundidad

Con motivo de los 80 años de Juan Carlos I, mi amigo Pepe García Abad afirma que "en términos globales, pasará a la Historia como un gran rey, pero los auditores pondrían salvedades referidas a la ética de sus negocios y a su ejemplaridad personal".

Es posible que así sea, pero como muchos juancarlistas yo soy de la opinión de que fue un mal rey. El motivo es que actuó desde la impunidad más absoluta. El viaje a Botswana para matar elefantes nos permitió visualizar lo que estaba sucediendo, pero solo nos enteramos porque se había roto una pierna. Cuando salió del hospital y pidió perdón se nos derrumbó la imagen de un rey que había salvado la democracia del golpe de estado del 23-F.

En ese instante comenzó el hundimiento de la monarquía parlamentaria y el resurgimiento de la tercera república. Si no cristalizó, fue porque Gobierno y oposición forzaron su salida y su relevo por su hijo Felipe. Rajoy y Rubalcaba salvaron la monarquía del callejón sin salida al que la había conducido un monarca irresponsable.

Por tanto, si algún día alguien hiciese un film o una serie televisiva como Netflix ha hecho sobre la reina Isabel II del Reino Unido tendría que titularlo El rey que rabió, igual que la zarzuela que compuso Ruperto Chapí en 1891. Tendría que ser una tragicomedia sobre el monarca de un país próspero y feliz que decide hacer un viaje de incógnito para divertirse en compañía de su favorita, la princesa Corinna.

Pero la impunidad no es cosa de broma. Es lo que ha conducido a nuestra joven democracia a restregarse en el fango de la corrupción. Cuando los dirigentes actúan con impunidad, el resto de los ciudadanos se arroga de la misma inmunidad y actúa con impunidad. Es ahora cuando la Ley parece que se está haciendo cumplir a todos. Por eso, la decisión del Supremo de mantener en prisión preventiva a Junqueras y a los que conspiraron para subvertir al Estado de Derecho es una decisión justa, aunque moleste a algunos.

Durante dos años las autoridades catalanas actuaron con la más absoluta impunidad, convencidos de que estaban por encima de la Ley, que eran inmunes y por eso no les pasaría nada. Pero señores, ¡cuidado! En un Estado de Derecho, la Ley se discute, pero se cumple y esta regla se aplica a todos: desde el rey al último ciudadano.


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Comentarios 4

#1
06-01-2018 / 12:37
Isabel Eça
Puntuación -2

Señor Guindal, se olvida usted de que los señores Cuixart, Sánchez y Junqueras no está condenados. No hay razón alguna para que estén en prisión preventiva.

#2
06-01-2018 / 13:46
CHUCHI
Puntuación -4

Una persona que en su vida en general trata los asuntos solo desde el punto de vista particular y de forma egoísta, como a mi entender los ha llevado el anterior monarca, no puede ser el jefe de un Estado, personas de esa condición abundan en la política y por ello estamos donde estamos, la única diferencia es que la monarquía es prescindible y los políticos no, alguien ha de ejercer la función, por otra parte, cambiar un padre por un hijo/a no creo que resuelva nada.

#3
06-01-2018 / 15:36
Europa es la solución.
Puntuación 1

Con los british fuera de la UE se acelera el proceso hacia la Unión Política Europea; la monarquía española habrá servido de puente y tendremos un Presidente de los EEUU de Europa; nos ahorrará el horror de un Aznarín o un Zparo como jefes de estado; Sr Guindal, ha mejorado Vd en este artículo respecto a los últimos, pero debe Vd abogar por una refundación de la UE hacia la Unión Política, como hacen los principales analistas europeos, y de manera más inmediata hacia una Unión Fiscal que elimine los privilegios fiscales vascos y navarros y los pretendidos catalonios que nos están llevando hacia un conflicto grave en España. Solo Europa nos puede dar la solución a estos problemas graves que tenemos.

#4
06-01-2018 / 15:52
Al 1: Sres Jueces, por favor.
Puntuación 5

1: Lloriqueras y los otros delincuentes no tienen ni idea del perjuicio económico que han causado a muchas familias catalanas y el desastre que sería si les soltaran, porque volverían a las andadas. Los jueces tienen que juzgarles ya y dictar sentencia y lo mismo con todos los que han dejado en libertad provisional. Sres Jueces, por favor, los ciudadanos que salimos todos los días a ganarnos la vida honradamente tenemos derecho a exigir que Vds quiten a estos maleantes de la calle para siempre.

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