¿Qué ofrece la nueva 'Ruta de la Seda' a España?

  • La productividad del trabajo en las empresas chinas crece al 6% interanual
Imagen: Getty.
En profundidad

El viaje del presidente Rajoy a China era más importante de lo que parecía a primera vista y más en la actual coyuntura convulsa repleta de desafíos políticos en Europa. Se trataba de trazar un puente sólido entre la segunda mayor economía del mundo y la que podría jugar de enlace entre Europa e Hispanoamérica: España.

Más allá de lo político y lo institucional, en lo empresarial es donde nuestro país no ha vuelto a estar otra vez a la altura de las circunstancias y, especialmente, no siendo conscientes de lo que el OBOR (la 'Nueva Ruta de la Seda' en su acrónimo 'One Belt, One Road') ofrece.

Mientras las cancillerías del resto de países llevaban debajo del brazo sólidos proyectos de cooperación bilateral, España se ha limitado a contemplar una promesa de inversión multimillonaria esperando a que por la ley de la gravedad algo caiga en nuestra economía.

El OBOR es mucho más que un mero plan de infraestructuras. Es una forma de expansión de las empresas chinas en el mundo, las cuales ya exportan no sólo productos sino lo que es más importante inversión cuyo volumen crece a razón de 150.000 millones de dólares anuales en forma de inversión directa exterior, la que tiene vocación de permanencia y capacidad de control en propiedad y gestión.

Precisamente, países como Italia, Francia, Alemania o Reino Unido han tomado esta coyuntura desde un enfoque pragmático: ven que más allá de los problemas que pueda tener la economía china internamente, es una fuente de constantes oportunidades de negocio. Un país cuyas empresas mantienen ritmos de crecimiento de la productividad aparente del trabajo del orden del 6% interanual (frente al estancamiento o nulo crecimiento en las empresas europeas) tiene mucho que ofrecer a las empresas del entorno comunitario.

Esta es la perspectiva que se echa de menos en España, aunque sí es cierto que está todavía a tiempo de poder enmendar. En este sentido, es vital abrir los sectores españoles a la competencia, especialmente aquellos donde todavía hay elevadas barreras a la entrada. Por eso es vital la reforma de los puertos y arreglar el resto de problemas con los que Fomento tiene que lidiar todos los días: radiales de peaje, privatización de AENA, suelo logístico o terminales de carga, entre otros.

Uno de los puntales del OBOR es la ruta marítima, que cobra especial importancia para España dada la posición en quinto y sexto lugar en carga de contenedores de Valencia y Algeciras, respectivamente, en el ránking europeo con datos de 2015. No se trata de inundar España de productos chinos. Más bien al contrario.

En medio de una de las grandes reformas supply-side de China -la logística y el transporte- en el marco del OBOR, las empresas chinas buscan productos y know-how en España para vender en todo el mundo a través de plataformas de comercio electrónico.

Este sector -el del ecommerce- es crucial para España y muy especialmente para sectores enteros como el agrícola y el ganadero, objeto de interés de China.


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