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Mercados y promesas incumplidas en el referéndum del Reino Unido

  • Estar fuera de la UE no significa limitar la libre circulación de trabajadores
  • Los mercados reaccionarán mejor con los británicos ligados al mercado

Tras el resultado del referéndum del 23 de junio, los mercados financieros de todo el mundo cayeron en picado. La libra esterlina perdió más de un 10% mientras el mercado bursátil británico descendió un 7%. Asimismo, los valores de las entidades financieras de toda Europa y, en particular, del Reino Unido han sufrido enormemente.

Esta reacción ha sido acorde con las predicciones de los economistas. Rara vez han estado tan de acuerdo los economistas en sus criterios. La mayoría opinaba que dejar el mercado único de la UE tendría implicaciones negativas para las empresas de Reino Unido y para las de la UE, provocando probablemente una recesión a corto plazo y reduciendo los niveles del PIB a largo plazo.

Los economistas también coinciden en que las consecuencias económicas a largo plazo relativas a los niveles del PIB dependerán en gran medida de los términos del acuerdo en que el Reino Unido negocie con la UE y otros socios comerciales. Los mercados se han comportado hasta ahora conforme a lo que la teoría económica diría sobre los efectos de incrementar las barreras al comercio: la actividad económica cae, lo cual a su vez conlleva una estimación más baja del mercado de valores.

Entonces, ¿por qué se han recuperado hoy los mercados? En dichas circunstancias tan volátiles, es obviamente difícil nombrar una clara y única razón para esta recuperación del mercado de valores.

Un aspecto ciertamente es el grado de caos político en el Reino Unido, y la medida en que los mercados aprecian que la situación política se está resolviendo y que habrá un cambio de Gobierno.

Pero, además, otro factor importante es en la medida en que se han incumplido las promesas que se hicieron durante la campaña del referéndum.

En mi opinión, la recuperación del mercado también es el resultado de un claro cambio en la dirección política del Reino Unido. Expliquemos cómo:

Muchos de aquellos que votaron a favor del Brexit lo hicieron asumiendo que éste reduciría la inmigración de la UE. El Reino Unido no aspiraría al acceso al mercado único de la UE y se libraría de las "ataduras de pertenecer a la misma". Las dos propuestas fueron retiradas en gran medida el lunes por Boris Johnson y Michael Gove, quienes formaron parte de la campaña oficial partidaria de la salida. Boris Johnson habla ahora del Reino Unido como parte de Europa que aspira al acceso al mercado único.

Sin embargo, otros han advertido de que estar fuera de la Unión Europea no necesariamente significaría limitar la libre circulación de trabajadores de la UE.

Lo periódicos ahora proclaman que la opción más realista para el Reino Unido es ser como Noruega. Recordemos que Noruega es miembro de pleno derecho del mercado único con plena circulación de trabajadores, plena aceptación de la legislación de la UE, la ley de competencia, la jurisprudencia sobre cuestiones del mercado único y casi contribución plena al presupuesto de la UE.

Noruega, de hecho, es básicamente un miembro de la UE en términos económicos sin tener ninguna posibilidad formal de ejercer su soberanía para la formulación de la legislación de la UE. Esta opción sería muy favorable para las empresas británicas y europeas, en comparación con abandonar el mercado único. Pero se incumplirían las promesas hechas durante el referéndum y se vería reducida y de ninguna manera fortalecida la soberanía del Reino Unido, en comparación con el hecho de ser miembro de la UE. Una alternativa contemplada por Gideon Rachmann en el FT es que Inglaterra no pueda abandonar finalmente la UE.

Esta historia indica que la volatilidad del mercado continuará en los próximos meses, hasta que se establezcan los términos de la relación del Reino Unido con la Unión Europea. Cuanto más parezca políticamente posible que el Reino Unido se vaya a mantener muy ligado al mercado único de la UE, mejor reaccionarán los mercados. Sin embargo, cuanto más aislacionista sea el enfoque adoptado por el Reino Unido y cuanto más punitivo sea el talante hacia el continente, mayores pérdidas habrá en el mercado de valores tanto para el Reino Unido como para la Unión Europea.

Esto revela una verdad económica básica a pesar de las afirmaciones contrarias: no se puede tenerlo todo. Pero una verdad económica crea un dilema político: o bien pierdes económicamente o incumples las promesas electorales. Y lo que se vendió como opciones antes del referéndum son ahora efectivamente dilemas políticos.

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