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Tiempos convulsos

Eduardo Olier
11:00 - 12/10/2012

Seguramente a ustedes el nombre de Kathrin Muehlbronner no les dirá nada. Sin embargo, al igual que otros relevantes analistas es una persona bien conocida en el mundo financiero, y sus opiniones influyen de manera determinante en la marcha de los mercados y, por supuesto, en nuestra economía.

Kathrin es analista sénior de Moody's, y en el mes de junio pasado justificó públicamente la recalificación a la baja de la deuda del Reino de España acercándola a la categoría de bono basura. En esa fecha, Moody's nos situó en el nivel Baa1, es decir, un lugar en el que, para esta agencia, España "tenía una capacidad media para devolver sus préstamos". Detrás de ahí, según el criterio de Moody's, quedaban aún dos escalones (Baa2 y Baa3) antes de entrar en el peor de los escenarios, que comienza con lo que denominan Ba1 y acaba dos lugares más abajo en Ba3, donde Moody's indica ya que se trata de inversiones en "grado especulativo" y, en consecuencia, recomienda no invertir.

Ante los medios de comunicación, Kathrin Muehlbronner justificó aquella decisión en función de la debilidad económica de España. Eran los tiempos del inminente rescate de nuestro sistema financiero después de la debacle de Bankia, cuando se hablaba de los famosos 100.000 millones de euros de rescate, que luego fueron 60.000 y de los que ya nadie sabe nada. Posteriormente vino el anuncio del banco malo y, desgraciadamente, lo uno y lo otro andan en algún nirvana y no son ahora objeto prioritario pues, según dicen personas con información privilegiada, se sigue negociando.

Y, en este panorama, saltaba el pasado miércoles la gran noticia: Standard & Poor's, la otra gran agencia de calificación, situaba a España a las puertas del bono basura, haciéndola caer dos escalones en su valoración. Para esta agencia, la deuda española es hoy BBB-, y está ya al lado del siguiente nivel, BB+, equivalente al Ba1 de Moody's, que también aquí reflejan como "grado especulativo" y acompañan con la recomiendan de no invertir. Además, Standard & Poor's indicaba que su criterio podría ir a peor en el futuro si las condiciones de la economía española se deterioraran aún más.

Una apreciación política

La apreciación de esta agencia no es sólo económica, sino también política: su comunicado expresaba que "adicionalmente a la profunda recesión económica, creemos que las decisiones del Gobierno serán repetidamente contestadas por consideraciones internas que son adversas a sus políticas". Es decir, que a la debilidad económica se une ahora la política, algo que los de aquí sabemos perfectamente, pero que los de fuera van constatando poco a poco. No en vano el New York Times, aunque ya no es lo que era, se sigue leyendo, y en los últimos tiempos han salido noticias poco alentadoras para los inversores respecto de la situación política de España.

Standard & Poor's considera igualmente que los inversores están preocupados por un posible colapso del sistema financiero español debido al peso que tiene el sector inmobiliario en sus balances, y que las tensiones de los Gobiernos regionales también apoyan la decisión de acercar a España a la situación de Grecia y Portugal, estimando también que 2013 no será mucho mejor que 2012. Así, prevén que nuestra economía se contraiga un 1,4% en ese año, muy lejos de las previsiones del Gobierno. Todo en un contexto donde el desempleo llegará al 25%. Un panorama que es muy poco alentador, desde luego.

En este escenario, hay que estar ciego o ser muy inconsecuente para no ver que la situación acerca a España, sin prisas pero sin pausas, al desastre. Y los que piensan que jugando a la rotura del sistema sacarán buenos réditos deben estar en una de las dos categorías. Es como si los que van sentados delante del autobús pensaran que cortando la parte de atrás irán más deprisa. No lo duden: todo irá a peor sin ninguna duda, porque, como ya hemos dicho en alguna ocasión, no hay cosa peor para los inversores que entrar en zonas de alto riesgo. Riesgo e inversión son como agua y aceite: no quieren ni verse.

De continuar por la senda de la irresponsabilidad en la que nos están metiendo veremos subir como la espuma la prima de riesgo. No sólo para una parte de España, sino para todos. Veremos cómo nos van dejando caer poco a poco los que parecen amigos o socios. No a los del sur, sino a los del norte de España también. Veremos cómo el crédito desaparece totalmente, incluso para los que piensan que fuera del sistema les iría mejor. Y la rotura definitiva de la débil unidad de mercado actual, y no digamos de una supuesta desestabilización de estructura actual del Estado, alejará definitivamente cualquier atisbo de recuperación, saliendo mal parados todos, tanto los que quieren quedarse como los que quieren irse de un barco que hace tiempo que tiene demasiadas vías de agua.

Al final, los que creen que irán a Quebec, se encontrarán en Bosnia-Herzegovina. Es el momento de que los responsables políticos españoles estén a la altura de las circunstancias: tanto los del norte como los del centro y los del sur.

Eduardo Olier, presidente del Instituto Choiseul España.


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