Una masía catalana con paredes de cristal

Por Yago Gantes | 19/06/2017 - 10:19
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Imágenes cedidas por Les Cols

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La masía de Les Cols Pavellons, en Olot (Girona), es un pequeño hotel boutique que ofrece a sus huéspedes un tipo de alojamiento original que destaca por tener las paredes y techos de cristal. Diseñado por el estudio de arquitectura RCR arquitectes, estas suites son las encargadas de "materializar la construcción de un universo de reflejos y texturas imprevistas confinado en una entrañable y típica construcción arquitectónica catalana".

"El concepto de estas habitaciones no tiene nada que ver con la idea convencional que tenemos de un hotel o habitación", explican los responsables de Les Cols a Evasión. Es un espacio que trata de primar la reflexión e introspección frente al ruido en el que suele estar inmerso la sociedad. "Este proyecto se ideó persiguiendo crear un espacio con una atmósfera determinada que conduzca a una vivencia específica y única", relatan.

Así, este hotel soñado por Joaquim Puigdevall i Judit Planella propone una forma de pasar la noche en estrecha relación con el cielo y tierra a través de una experiencia que permite casi dormir al aire libre, pero filtrada por la lente cultural de la arquitectura. Cada cliente se adentra en un espacio casi vacío que está separado de la intemperie por una serie de muros cálidos "donde lo opaco y los reflejos del cristal laminado se entremezclan en un juego virtuoso de luces y aguas, para volver a sentir aspectos de la naturaleza que se daban por olvidados", cuentan desde Les Cols.

La idea se construyó en una antigua zona de huertos de la masía en la que se levantaron un total de cinco pabellones acristalados que miden entre 20 y 30 metros cuadrados, más una pequeña zona exterior. La distribución de todo el área respetó la parcelación tradicional de un huerto autóctono pero con influencias de la cultura japonesa a través de un claro referente zen.

Dentro de cada suite se pretende crear un continuo diálogo entre interior-exterior, "dejando que sea el cliente quién se acomode al nuevo espacio y poco a poco pueda disfrutar de los lujos sensoriales que le ofrecemos". Lo cierto, el interior es muy austero y no hay más que una cama y una ducha que se extiende en una zona de agua que se asemeja a un río. El patio de cada suite evocando el paisaje negro de la Garrotxa.

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