La encrucijada de Málaga: entre los desarrollistas del PP y los conservacionistas de izquierdas

Por Ignacio Vasallo | 15/06/2017 - 10:17
Alcazaba de Málaga

En la capital andaluza está teniendo lugar uno de los debates más interesantes sobre el futuro de las ciudades españolas. Las disputas sobre el modelo no habían llegado a los medios nacionales hasta que se vio involucrado el malagueño más conocido. Antonio Banderas era la cara visible de un proyecto de renovación de los cines Astoria y Victoria, en la Plaza de la Merced donde nació Picasso. Se retiró acusando a algunos de sus vecinos de falta de respeto y de desagradecidos. La oposición tiró abajo el proyecto por rebasar la edificabilidad permitida en las ordenanzas municipales y dedicar excesivo espacio a la restauración.

El apoyo de Ciudadanos a los grupos de izquierdas fue también definitivo para obligar a la gerencia de Urbanismo a rechazar el hotel proyectado por Moneo en el Hoyo de Espartero. Más posibilidades de salir adelante tiene el hotel de cinco estrellas financiado por un grupo Qatarí en el dique de Levante que se elevará unos ciento cincuenta metros en solitario, y la llamada Ciudad Deportiva de Arraijanal, de 108.000 metros cuadrados y único espacio libre en el litoral malagueño, promovida por el JequeAl-Thani, propietario del Málaga FC ,a la que se oponen grupos de izquierdas.

Este enfrentamiento entre desarrollistas, generalmente el PP, y conservacionistas, en general las izquierdas y a veces Ciudadanos, domina el panorama mediático de la ciudad y nos da una oportunidad de patearla para conocer de primera mano una de la urbes más dinámicas de España. El último impulso vino con la inauguración el pasado año del Museo de Málaga, con las colecciones del Arqueológico y del de Bellas Artes en el soberbio edificio renovado de La Aduana, el mejor ejemplo del Neoclásico, sobre el Paseo del Parque.

El inmenso espacio expositivo ha sido ocupado con acierto por las colecciones de los numerosos restos arqueológicos, explicados de manera clara y sencilla y la extensa colección de pintura. Se suma así La Aduana a la colección de Museos que tienen que competir por los visitantes.

Puerto de Málaga

El Museo Picasso, con seiscientas mil visitas al año es el de mayor afluencia de toda Andalucía, formado por las donaciones y cesiones temporales de su hijo mayor Paul, su esposa Christine y el hijo de ambos Bernard.

El Carmen Thyssen, ubicado en el Palacio de Villalón del S. XVI cuenta con un magnifico Zurbarán y una buena colección de pintura del XIX.

El CAC, Centro de Arte Contemporáneo se inauguró en 2003 y dio el pistoletazo de salida para la renovación cultural malacitana.

El Centro Pompidou que abrió en el 2015 en el Puerto de Málaga cuenta con obras de la central parisina y una exposición anual. También de ese año es el Museo Ruso en la antigua Real Fábrica de Tabacos que es una sede del Museo Estatal Ruso de Dan Petersburgo. Tras esta poblada delantera de lujo aún quedan otros 31, todos ellos de interés.

Este paseo nos permite descubrir el conjunto de parques y jardines subtropicales, aunque hay que informarse previamente para descubrir las maravillas que se esconden, generalmente en las afueras, tras unas simples verjas metálicas. Por supuesto todo el mundo conoce y pasea por el Parque y el Palmeral de las Sorpresas, paralelos al Puerto, pero pocos turistas han visitado los cuatro jardines históricos abiertos al público: El Jardín Botánico de la Concepción, los Jardines de la Finca de San Jose, el Jardín histórico El Retiro y la Cónsula. Como diría la guía Michelin, todos ellos merecen un desvío.

Pero fue la decisión de modernizar el Puerto y de abrir la ciudad al mar a finales del pasado siglo la que inicio su transformación. Los muelles de cruceros convierten a Málaga en el tercer puerto de España para pasajeros. Por el paseo, lleno de tiendas, restaurantes y lugares de ocio pasaron el pasado año nueve millones de personas. El vecino centro histórico, actualmente peatonal, y ocupado masivamente por todo tipo de terrazas, segways, bicicletas, turistas y residentes, parece haber llegado a su saturación. Algunos monumentos como la Alcazaba, el Teatro Romano o la Catedral merecen la pena.

Ya nadie habla de Málaga como capital de la Costa del Sol, una disculpa para atraer a algunos turistas despistados. Los nacionales vienen a la Semana Santa y a la Feria y los extranjeros con cualquier disculpa, siguiendo los pasos de fenicios, cartaginenses, romanos, vándalos, visigodos, bizantinos musulmanes y cristianos.

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