Un viaje por los palacios que soñaron los zares rusos

Por Víctor Barahona | 6:00 - 12/06/2017

La Copa FIFA Confederaciones da el pistoletazo de salida en Rusia el próximo fin de semana. Una ocasión única para adentrarse en los atractivos turísticos más destacados del país.

El próximo sábado 17 de junio da comienzo la Copa FIFA Confederaciones, que este año tiene su sede en Rusia y se extenderá hasta el domingo 2 de julio. Dicho torneo será el primero de los dos grandes eventos organizados por la Federación Internacional de Fútbol que tendrán lugar en Rusia en los próximos dos años. Y es que, el país también será el anfitrión de la próxima Copa del Mundo, a celebrar en los meses de junio y julio de 2018.

Por tanto, estas fechas veraniegas y las del año que viene se revelan como un momento ideal para visitar Rusia, que además de ofrecer la posibilidad de disfrutar del deporte estrella por excelencia, permite conocer un país en el que se dan la mano arte, cultura, naturaleza e historia, marcada por las huellas de los vikingos, los eslavos antiguos, los mongoles y tártaros, los escitas, suecos, griegos, genoveses y de otros pueblos.

Fue en la segunda mitad del siglo XV cuando el príncipe moscovita Iván III el Grande, se declaró gobernador de toda Rusia, y bajo su autoritarismo se unificaron las tierras del territorio. Los zares que le siguieron -el primero que empleó aquel título fue Ivan IV el Terrible, durante los años 1547 a 1584- acabaron por convertir a Rusia en un imperio que, en el siglo XVIII abarcaba desde Polonia hasta el océano Pacífico.

A día de hoy son muchas las construcciones de aquellos gobernantes que quitan la respiración del visitante, abrumado por su monumentalidad, su belleza y sus lujosos detalles. Es el caso del Gran Palacio de Peterhof, situado a unos 30 kilómetros del centro de San Petersburgo. Conocido como el Versalles ruso y declarado Patrimonio de la Unesco, este complejo palaciego, rodeado de una gran extensión de jardines surgió como capricho del zar Pedro I el Grande y su esposa Catalina. Hicieron posteriores modificaciones que aportaron a la residencia un mayor barroquismo: El Palacio de Peterhof, que fue residencia estival de los distintos zares rusos hasta la Revolución bolchevique de 1917, sufrió importantes destrozos por parte de las tropas alemanas durante la Segunda Guerra Mundial.

Otro de los lugares de obligada visita cuando se viaja a San Petersburgo es la Iglesia del Salvador sobre la Sangre Derramada, cuya construcción se inició en 1883, durante el reinado de Alejandro III, quien quería homenajear a su padre, asesinado en ese mismo lugar dos años atrás. No cabe duda de que este famoso templo ortodoxo es uno de los iconos más destacados de San Petersburgo, que además de seducir a sus visitantes por sus llamativas y coloridas cúpulas, alberga 7.000 metros cuadrados de mosaicos en su interior.

El arte también cobra especial protagonismo en San Petersburgo. Y es que la ciudad acoge el que es uno de los museos más grandes del mundo: El Hermitage. Más de tres millones de piezas, entre obras artísticas y objetos históricos, se exponen en el palacio de invierno que mandó construir la emperatriz Isabel I en la segunda mitad del siglo XVIII. Sin embargo, las obras que sirvieron de base para la colección del museo fueron adquiridas por Catalina II.

San Petersburgo, como no podía ser de otra manera, es una de las ciudades rusas que acogen partidos de esta Copa Confederaciones 2017. Se suma así a la capital del país, Moscú, y las localidades Kazán y la ciudad costera de Sochi.

En Kazán, a unos 800 kilómetros de Moscú, destacan la Mezquita Qol ?ärif, que es una de las más grandes de Europa, y su Kremlin, la única fortaleza tártara que sobrevive en Rusia.

Lo más destacado de Moscú

La emblemática Plaza Roja de Moscú es una de las atracciones fundamentales para los visitantes de Rusia. Y es que en ella se encuentran el Kremlin -lugar oficial de trabajo del presidente-, el Mausoleo de Lenin, las catedrales de San Basilio y de Kazán, el Museo Estatal de Historia de Rusia o las Galerías GUM. A unos 10 kilómetros de la Plaza Roja se encuentra el atractivo Kremlin de Izmailovo, que reúne vestidos, campanas, cuentos de hada e incluso vodkas rusos. Es decir, toda la esencia del país...

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