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La batalla naval de los millonarios: ¡mi yate es el más grande!

Por L. Moreno | 20/07/2012 - 19:54
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¿Para qué ir de crucero cuando dispones de un yate privado para navegar donde te lleve el viento? El valor de este complemento náutico indispensable de los millonarios se ha disparado hasta convertirse en una verdadera moda entre los que pueden extender un cheque de seis cifras.

 Y muchos de ellos, de hecho, no dudan en hacerlo y airear la cuenta del banco con tal de convertir su barco en el Rey de los Mares. En puertos como los de Mónaco o Marbella asistimos a una verdadera guerra sin cuartel por exhibir el yate más caro, más lujoso, más sofisticado y más grande.

Andrei Melnichenco, el undécimo hombre más acaudalado de Rusia, ha sido el último en unirse a esta armada millonaria capitaneada por los barcos de Paul Allen, Flavio Briatore y Rupert Murdoch. El cofundador de Microsoft invierte parte de su fortuna en mantener uno de los yates más lujosos del mundo, el Tatoosh. Tan sólo su atraque en el puerto de Marbella supone un desembolso de 1.000 euros al día. Su salón con chimenea de piedra caliza, la suite Master Greg, los estéticos camarotes, la sala de cine, el tanque para langostas, la piscina cubierta y las instalaciones para dos helicópteros lo convierten en el transporte ideal para dar la vuelta al mundo en 80 días, 90... o los que sean necesarios, pues con un barco así no tendrás ganas de regresar a tierra.

  Flavio Briatore bautizó a su yate con un nombre muy apropiado. El Force Blue es un auténtico titán de los mares. Sus 60 metros de eslora irradian tal fuerza magnética que se ha convertido en uno de los navíos más fotografiados de los últimos años. Cuenta con un gimnasio, cocinero y masajista propio, helipuerto y otros complementos que lo han etiquetado como un hotel de lujo sobre las olas. De hecho, cuando no se encuentra a bordo, Briatore lo alquila a sus amigos o celebrities que pueden permitírselo. Personajes como Ronaldo, Fernando Alonso o José María Aznar han paseado por su cubierta.

Rupert Murdoch cuenta con una impresionante alineación de yates de lujo al frente de la cual navega el Morning Glory, que convirtió en el escenario de su boda con la periodista Wendy Deng. No obstante, en su día se desprendió de él para vendérselo a un magnate archiconocido en los medios de comunicación: el político Silvio Berlusconi. Desde entonces, Murdoch corta las aguas a bordo de una saeta de 56 metros de eslora: el Rosehearty, al que no le faltan comodidades como gimnasio, cinco suites dobles, pantallas de plasma de 60 pulgadas y equipamiento para practicar esquí acuático.

El yate de Melnichenco, A, domina las aguas del puerto de Puerto Banús, en Marbella, a la espera de ser desestacionado y surcar libremente esta temporada el mar Mediterráneo. Con un precio de 263 millones de euros, este coloso de 120 metros de eslora diseñado por Philip Starck llega completamente equipadocon un helipuerto, tres piscinas, discotecas, cristales tintados, inhibidores de radar, 44 cámaras de seguridad con sensores de movimiento y un sistema de seguridad que funciona por huella dactilar.

  Que un yate reciba tanto mimo encuentra explicación en la rivalidad que mantiene Melnichenco con el también ruso Roman Abramovich tanto a nivel empresarial como patrimonial. Abramovich ha tirado la casa por la borda para hacerle la competencia también en el entorno marino. Con 170 metros de eslora, viento en popa a todo motor, no corta el mar sino vuela El Eclipse. Un yate conocido por todos debido a sus prestaciones más propias de 007 y catalogado como un escudo antipaparazzi. Dispone de un sistema láser que bloquea la lente de las cámaras digitales más cercanas, cristales antibalas, un submarino interior, un sistema de defensa antimisiles y otras prestaciones convencionales, como dos helipuertos, dos piscinas, spa y veinticuatro habitaciones con pantallas de cine y espacio para albergar a una tripulación de más de cien personas. Además algunas salas, como la suite principal, cuentan con techo descapotable para dormir bajo las estrellas.

Con esta armada de lujo, ¿nos os entran ganas de jugar a hundir la flota?

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