AKMA, la diabólica máquina que hace un café de muerte

Por Evasión | 15/09/2015 - 18:18
New Akma. Imagen: Dutch Lab

AKMA, palabra coreana que significa 'diablo', es su nombre. Y le viene que ni pintado porque sus oscuros y afilados detalles llaman la atención creando tal expectación que incluso llega a dar escalofríos. Eso es lo que pretendía la firma Dutch Lab cuando dio a luz a esta cafetera. Y es que aunque este invento lleve con nosotros desde el siglo XIX, su equipo ha conseguido convertirla en una obra de arte.

A pesar de la frialdad de esta pieza de coleccionista, su función es obtener café, pero no mediante un proceso tradicional. Su complejo diseño está confeccionado para conseguir la máxima calidad del grano utilizando el método del goteo frío, con un elemento esencial como la fuerza de la gravedad.

Esta maquinaria se compone de tres frascos alineados verticalmente a través de los que circula una corriente de agua ?no necesariamente caliente-, por lo que no habrá ningún tipo de gasto eléctrico para su elaboración. El recipiente principal es una válvula regulable para que el usuario pueda calibrar la disolución de la taza. El siguiente paso tiene lugar en el tanque de café, donde se desliza el líquido y posteriormente atraviesa una serie de filtros para que quede impoluto.

Por todo ello, un elemento necesario para probar un trago de esta armonía rica en sabor y con intenso aroma es la paciencia. Mientras que otros mecanismos como el del expreso trabajan con presión, este lo hace con el tiempo. Pero ese es el precio ? además de los 5.200 dólares que cuesta- que hay que pagar para conseguir un producto de esta calidad.

Aunque pueda parecer desesperante, y más tratándose de una bebida altamente adictiva, la mayoría de personas no son conscientes de los beneficios que aporta este método de elaboración. Gracias a esta técnica se consigue un resultado mucho menos ácido, puesto que las reacciones químicas que se producen al calentarlo alteran el estado físico de algunos ácidos que se acaban incluyendo en la taza final que se bebe.

Además Dutch Lab aconseja a sus propietarios ponerla en marcha durante la noche, para así disfrutar de su potente sabor de buena mañana y evitar la eterna espera. Incluso advierten que se pueden obtener hasta tres litros de café de una sola tanda con posibilidad de refrigerarse hasta dos semanas.

Pero no solo es el sistema lo impresionante de esta reliquia. Para conseguir una obra perfecta se ha cuidado cada detalle, y como prueba de ello los materiales, que aparte de conferir un estilo soberbio, también son elementos de primera. Así, su esqueleto ligero de aluminio anodizado lo hace altamente resistente y le otorga un color original, así como los delicados vidrios de borosilicato que aguantan elevadas temperaturas y son fáciles de limpiar, al igual que las válvulas hechas de agujas de letón.

El famoso diseñador francés Philippe Starck se inspiró en la perpendicularidad ideal de la silla de tres patas para aplicar las mismas extremidades a esta sofisticada cafetera, haciéndola más accesible y maximizando su belleza arquitectónica.

Y ahora AKMA además de convertir el grano en un café exquisito, es una composición sublime con un claro carácter steampunk que puede conceder a la casa de unos pocos afortunados amantes del café un toque de elegancia imponente.

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