Naútica

El nuevo juguete acuático solo apto para millonarios

Imagen: Seabreacher

El mundo animal es fascinante y en concreto el marino crea una gran expectación en el ser humano. Tan solo los océanos representan el 71% de la corteza de nuestro planeta, por lo que la cantidad de especies que habitan en sus aguas es interminable. De hecho, muchos científicos aseguran que nunca llegaremos a conocer ni la mitad de los que quisiéramos.

En cuanto nos adentramos en los mares no sabemos qué nos puede sorprender bajo nuestros pies y, en muchas ocasiones, nos asombraría descubrir la hermosa biodiversidad que se oculta a tan solo unos metros bajo tierra. Y, aunque esto no será posible todavía, la compañía americana Innespace Productions hará sentirse un poco más cerca de esta mágica naturaleza a unos pocos adinerados y aventureros.

El cómo es sencillo. Con dinero casi todo es posible y ahora convertirse en una orca, tiburón o delfín también. Seabreacher es la respuesta, es decir, una espectacular nave biplaza para hacer acrobacias en el mar. Pero con un detalle que marca la diferencia: tiene el aspecto de un escualo o de un cetáceo.

Como un deportivo para surcar los mares, el Seabreacher representa un gran avance en la navegación de recreo. Tras más de diez años de ingeniería y numerosas pruebas, la firma ha dado a luz al nuevo juguete de los millonarios que, además, es totalmente personalizable.

Partiendo desde cero, el afortunado comprador tiene que elegir entre los tres estilos disponibles: el Shark style X, el Killer Whale y el Dolphin style Z. A partir de ahí la imaginación del cliente hace el resto para transformar las líneas orgánicas de cuerpo escultural en un jet de combate de alto rendimiento.

La versión estándar tiene un motor de 255 caballos, alcanzando los 65 kilómetros por hora debido a que, según asegura la empresa, la principal función es sustituir a los animales reales en exhibiciones acuáticas, para así convertirse en uno de ellos. Un trabajador de la compañía californiana asegura también que "la gran ventaja de subirse en una de las orcas de Innespace es que no hay riesgo de que te coma". Esa es la única diferencia.

Sin embargo, como ya habíamos dicho, el estilo personal siempre marca la singularidad. Un ejemplo de ello es una de las primeras unidades de Seabreacher para un cliente de Abu Dhabi. De este modo, el ejemplar se equipó con un motor de 300 caballos para cruzar el océano a nada menos que 100 km/h.

No existen limitaciones dentro de este animal ya que, como extra a las embarcaciones convencionales, este opera con más de tres ejes de control, con la posibilidad de realizar balanceos, derrapes e inclinaciones. Como una verdadera bestia marina. Asimismo, la cubierta acrílica y las ventanas con vistas bajo el agua, invitan al piloto y su pasajero a disfrutar de la belleza en 360 grados de todo un espectáculo naval volando a gran velocidad.

Otra de sus particularidades es su capacidad para sumergirse que, sin ser un submarino, llega a hundirse entre uno y tres metros durante unos diez segundos - o un minuto para los profesionales-. Esto es porque al igual que un animal, necesita aire para funcionar y flotan por sí mismas.

Respecto a los volantes, aunque en un principio pueda parecer complicado, "la mayoría de pilotos los manejan con soltura en solo un par de días" afirman desde Innescape. Las palancas de mano, con movimientos hacia delante y hacia atrás, están conectadas a la aleta delantera en sus lados correspondientes. Y si se tira de ellas el barco se alza sobre el mar, aunque existen otras posibilidades para los más expertos y atrevidos; como rodar sobre sí mismo. En cuanto a los pedales, pueden moverse tanto hacia izquierda y derecha como hacia delante y hacia abajo para una breve inmersión.

Todos los modelos están aprobados para su uso recreativo y venta por la Guardia Costera de Estados Unidos. En cuanto a sus características, se registra del mismo modo que una moto acuática. Hasta el momento están repartidas por USA, Corea, el caribe y los Emiratos Árabes, pero todavía no se han dejado ver por Europa.

Quien realmente esté interesado puede probarlo en persona en un día de formación y demostraciones en sus instalaciones -al norte de California- por mil dólares, que no serán rembolsables si no te convence. Sin embargo, los que queden satisfechos podrán hacerse con su especie particular entre 60 y 90 días por un total de 80 mil euros -la versión estándar-.

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