Gourmet

Alitas de pollo rebozadas con oro de 24 quilates: ¿excentricidad o delicia?

La última excentricidad gastronómica que llega desde Estados Unidos son las alitas de pollo rebozadas con oro de 24 quilates que prepara el restaurante The Ainsworth de Nueva York. Un deslumbrante plato realizado con polvo de oro comestible que no es apto para todos los bolsillos: la ración de 10 alitas cuesta 40 euros.

La elaboración de este plato es relativamente sencilla. Las alitas se sumergen de nuevo en salmuera durante 24 horas para posteriormente hornearlas y freírlas. El último paso es cubrirlas con un glaseado de mantequilla de chipotle, miel y mantequilla fundida con oro. Y por último se decoran con oro.

El inventor de este plato y propietario del restaurante, Jonathan Cheban, es un joven empresario que se ha hecho famoso gracias a ser amigo de la celebrity Kim Kardashian y por haber participado en la edición británica de Gran Hermano VIP. Un contacto directo con el glamour que tiene su repercusión en su restaurante. The Ainsworth también ofrece una ración de 50 alitas maridadas con una botella del Champagne Ace of Spades, propiedad del rapero y productor Jay-Z, por 1.000 dólares.

Un ingrediente gourmet: el oro insípido

Lo de comer no es una excentricidad del momento. Desde la antigua Grecia y Egipto el oro era utilizado como metal comestible. Por entonces, se pensaba que el metal precioso podía frenar el envejecimiento y prolongar la vida. Incluso, durante la época de la peste negra se creyó que era adecuado su consumo para luchar contra la infección. En la actualidad, los beneficios de comer oro no están demostrados, ¿por qué incluir entonces virutas de oro en las fresas con nata o en unas alitas de pollo?

Lo lógico sería pensar en su sabor. Otros selectos ingredientes como la trufa blanca, la trufa negra o el caviar son joyas de la gastronomía por su intenso sabor y sus matices. Sin embargo, el oro no sabe a nada, es insípido, como mucho sabe a metal, ¿por qué entonces el oro se ha convertido en un ingrediente básico en cualquier restaurante de lujo? Pues por el placer de la vista, el disfrute del intelecto y el antojo de ingerir un material precioso, o por lo menos eso es lo que dicen aquellos que lo utilizan en su cocina o aquellos que lo han disfrutado en boca. Sin embargo, resulta complejo pensar que ese disfrute también se consiga con unas alitas de pollo. 

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forrest gump
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Si es posible convertir el ORO en mierda (perdón por la expresión) espero que el proceso inverso también sea posible??

Puntuación 1
#1
mario
A Favor
En Contra

gili-pollo-ez

Puntuación 2
#2