Una criptomoneda por cada botella de vino: la innovación llega al vino

Por Evasión / EFE | 10/04/2018 - 9:50

Una bodega argentina ha presentado una criptomoneda que estará basada en el valor de una botella de vino. Un proyecto pionero que empleará también la tecnología blockchain - base de datos formada por cadenas de bloques diseñadas para evitar su modificación una vez que un dato ha sido introducido- para transparentar todo el proceso de su cosecha.

La idea partió de Mike Barrow, un experto informático estadounidense y propietario de la bodega Costaflores, ubicada en la provincia de Mendoza, en el centro de los Andes argentinos. En el evento Bitcoin Day, celebrado esta semana en Buenos Aires, Barrow explicó que cuando termine la cosecha de este año sabrá exactamente cuántas botellas de su vino orgánico 'Mike Tango Bravo' producirá y emitirá una criptomoneda por cada una de ellas.

A continuación, estos 'tokens' digitales comenzarán a negociarse en la red. Y en 2021 -cuando el vino esté listo tras haber pasado los 12-14 meses en barricas- la bodega pondrá a la venta la producción pero solo aceptará como forma de pago las monedas virtuales "MTB 2018", que se habrán estado cotizando esos tres años.

Con este proyecto, aseguró Barrow, quiere ayudar a dar respuesta a la pregunta sobre el precio al sacar a la venta la botella, una cuestión difícil a la que se enfrentan muchos agricultores en el mundo del vino, "arbitrario" y lleno de "misticismo", con vinos de calidad por unos pocos dólares y otros que alcanzan tres o cuatro ceros en su valor final.

La bodega Costaflores, que produce de media unas 15.000 botellas al año que exporta a países como India y España, a un precio que en Buenos Aires alcanza alrededor de 13 dólares, ofrecerá a un precio inicial de costo, unos 5 dólares, cada unidad de su primera añada comercializada a través de criptomonedas.

La otra pata de este proyecto: Open Vino

Pero este no es la única revolución enológica que promete Barrow. Open Vino es una aplicación de la tecnología blockchain para hacer públicos todos los datos de la cosecha, con sensores digitales implantados en el viñedo, y la información contable, desde el precio de los corchos hasta los salarios o las ventas en India.

"Básicamente significa una transparencia extrema", declaró el viticultor acerca del empleo de la cadena de bloques, que consiste en bases de datos públicas y guardadas en varias computadoras, un sistema que impide que la información pueda ser alterada, y con el que pretende que sus clientes confíen en la calidad de su producto certificado como orgánico y en el precio de sus criptomonedas.

El estadounidense relató cómo sus propuestas, que comenzó a idear hace dos años, suelen no ser entendidas en los congresos sobre el vino en los que ha participado: "Ellos hablan mucho de recuperar la tradición, de proteger las denominaciones de origen, cosa que me parece muy bello, pero cuando yo les hablaba de blockchain decían ¿y este quién es?'".

Pero esta incomprensión no desalienta a Barrow, que se mostró seguro de que estas tecnologías se impondrán como ya lo hicieron otras antes, lo que argumentó recordando "lo difícil que era en los 90" explicar a alguien el "email", que hoy nadie cuestiona.

Nace la moneda de los criptoricos: así es FTV Coin Deluxe

FashionTV, canal de distribución de información de moda y estilo de vida que llega hasta 202 países, ha puesto en marcha una importante estrategia empresarial que pretende establecer en el mundo de la moda un nuevo ecosistema blockchain, base de datos formada por cadenas de bloques diseñadas para evitar su modificación una vez que un dato ha sido introducido. La primera acción de este plan ha sido la presentación en formato preventa de la criptomeneda FTV Coin Deluxe.

Contenido patrocinado

Otras noticias

Comentarios 0

Deja tu comentario

Comenta las noticias de elEconomista.es como usuario genérico o utiliza tus cuentas de Facebook o Google Friend Connect para garantizar la identidad de tus comentarios:

:
:
:
:

elEconomista no se hace responsable de las opiniones expresadas en los comentarias y las mismos no constituyen la opinión de elEconomista. No obstante, elEconomista no tiene obligación de controlar la utilización de éstos por los usuarios y no garantiza que se haga un uso diligente o prudente de los mismos. Tampoco tiene la obligación de verificar y no verifica la identidad de los usuarios, ni la veracidad, vigencia, exhaustividad y/o autenticidad de los datos que los usuarios proporcionan y excluye cualquier responsabilidad por los daños y perjuicios de toda naturaleza que pudieran deberse a la utilización de los mismos o que puedan deberse a la ilicitud, carácter lesivo, falta de veracidad, vigencia, exhaustividad y/o autenticidad de la información proporcionada.



Evasión en Twitter