Gourmet

España marca tendencia con su vino azul: el dinero está en el alcohol dulce

La innovación se está abriendo paso en la industria del vino a la caza de nuevos consumidores, especialmente jóvenes y mujeres, segmentos clave para potenciar las ventas. A juicio de Vinissimus, líder de venta de vino español por Internet en Europa, la tendencia que más marcará al sector este año es la apuesta por el vino azul, un tipo de bebida que cuenta en e-commerce con 14.000 referencias y 85.000 clientes en toda Europa.

Gik, la empresa española pionera en crear una bebida de estas características, tiene claro que en la actualidad se llevan más los vinos dulces. "Los jóvenes de ahora ya no han crecido vinculados a una tradición vinícola tan fuerte. Por eso, los consumidores están más abiertos a probar cosas nuevos, sin prejuicios, preocupándose solo de disfrutarlo", explica Garazi Castro, miembro Gik, en una entrevista a Evasión.

El Estudio estratégico sobre la recuperación del consumo del vino en España, que presentó la organización Interprofesional del Vino el pasado año, concluyó con la prioritaria necesidad de asegurar el relevo generacional. Nicolás Horovitz, de BMC Strategic Innovation y colaborador del estudio, explicó que "el aprendizaje del consumo de vino por parte de los jóvenes asegura su entrada en el mundo del vino y su consumo en el futuro" y ha recordado que la preferencia de los jóvenes por los refrescos y la cerveza ha provocado un gran big bang en el sector.

Una de las estrategias que siguió el mercado español para invitar a las nuevas generaciones al consumo de vino, siguiendo también tendencias europeas, fue apostar por los vinos rosados. Un ejemplo de esta tendencia fue la presentación de Think Pink, un vino dirigido a un público "juvenil, divertido, femenino y que quiere consumir un tempranillo pero sin esa potencia alcohólica", ha explicado a este medio José Ignacio Rico, el responsable de comunicación de Viñas Vilano, productor de Think Pink. Garazi Castro, por su parte, tiene claro que esta tendencia va a continuar y por eso el vino azul atraerá a más clientes en los próximos años. "Gik tiene un sabor dulce, con un toque afrutado, que hace que sea fácil de beber y guste por igual a paladares expertos y a paladares no tan habituados", explica.

Además esta compañía, después de que la revista Time publicase su historia y explicase su innovador producto, empezó a ser contactada desde muchos países: "Ya , hemos aterrizado en Estados Unidos, donde hace ya tiempo que nos pedían por favor que llegáramos. Es decir, un crecimiento continuo para el que trabajamos duro día a día y que nos hace gran ilusión", asegura.

A pesar del éxito, los comienzos de Gik no fueron del todo buenos. El grupo de veinteañeros que apostó por "agitar un poco las cosas y ver qué sucede. Para crear algo nuevo. Algo diferente. Para revolucionar una industria muy tradicional e inmovilista" se topó precisamente con los puristas del vino que impidieron que la joven marca pudiera llevar el nombre de vino en sus etiquetas. Garazi Castro explica que desde el comienzo su única intención fue hacer un vino "accesible a todo el mundo y, sobre todo, a los jóvenes que quizá no se sienten tan identificados con todos los ritos y tradiciones en las que hay que participar para considerarse un buen bebedor o entendido en vino". Actualmente, y tras un proceso legal, Gik está categorizado como 'otras bebidas alcohólicas' pero es su etiqueta "se puede leer que la fórmula se compone de 99% vino y 1% mosto, lo que en cualquier caso es todo uva. No ha alterado ni su sabor ni su color", explica Castro.

Apostar por el azul, concretamente índigo, no fue una decisión al azar. Castro explica que "este color representa el movimiento, la innovación y el infinito. Es también un color asociado a la fluidez y el cambio. Nos parecía muy literario darle esta tonalidad índigo, por todo lo que representa y porque no había antecedentes de un producto de estas características. Además, también nos inspiró The Blue Ocean Strategy Así que más que ¿por qué color azul?, nuestra pregunta fue ¿y por qué no?".

Esta nueva filosofía esta siendo imitada por otros productores vitivinícolas que han comenzando a producir sus propios vinos azules. Un ejemplo es la bodega florentina Saraceni que produce el vino de color azul Blumond, de 18 dólares, y que vende como una bebida "aterciopelada, seductora y sabrosa, deliciosamente afrutada y presentada en una botella exclusiva, emblemática y bien reconocible". Según Saraceni, este vino es perfecto para celebrar una boda o "la opción perfecta para su fiesta de compromiso, ya que el color representa la lealtad y la fe, exactamente cómo usted y su prometido se sentirán en su fiesta de compromiso".

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Yo prefiero un rioja de color terciopelo granate como las cortinas del obispado donde resido que pijerias de niñatas propensa a emborracharse con lo mås chic... A demás de qué preocuparse... si tarde o temprano van a acabar al riojazo de toda la vida como hemos hecho todos....

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