Viaje al centro de una gastronomía audaz y variada con acento cosmopolita

Por Ana Marcos | 27/12/2017 - 6:00

La Tirolina, enclavado en una bonita y tranquila plaza en el centro de Aravaca, se inauguró hace año y medio. Ahora, estrena una impactante cocina acristalada en sala con gran parrilla, introduce novedosas creaciones en carta y pone al día una oferta de vinos de gran peso específico. Un local colorista e informal, cuidadosamente ambientado, con amplia barra y zona de comedor de dos alturas en un entorno alegre y desenfadado para disfrutar de una gastronomía fresca, cuidadas materias primas y ajustados precios. Su propietaria, Elena Tejero, es la ideóloga de la decoración y del menú. Una apasionada de la cocina y los viajes, con multitud de recetas propias, que dan forma a una carta en la que se conjugan llamativas propuestas y grandes clásicos: lo mejor de cada casa. Del jamón de bellota DO Los Pedroches -está de moda y es excepcional- al foie micuit de pato elaborado en la casa o la excelente lubina a la brasa. No faltan guiños internacionales, como el rico guacamole, los especiados tacos caseros de tortilla de trigo con tartar de solomillo de vaca o la calabacita al horno rellena de stracciatella de búfala.

Una apuesta con personalidad y de apetecibles preparaciones, algunas tan sibaritas como los huevos de galo celta (difíciles de encontrar) servidos a baja temperatura con setas o unas deliciosas carnes al punto justo de maduración hechas en parrilla. La hamburguesa de vaca gallega a la brasa (200 grs.), cortada a cuchillo, se sirve con queso scamorza ahumado y a la carrillera de cerdo ibérico se le agrega curry rojo además de leche de coco...

En pescados, desde chipirones de potera en su tinta a dados de merluza de pincho fritos con ratatouille. Una cocina audaz en sus planteamientos pero bien resuelta que, sin querer competir con otros restaurantes de corte plenamente creativo, logra una feliz conjunción de estilos y sabores. Poseen un Menú Ejecutivo según mercado por 18 euros (de lunes a viernes).

Para el final golosos postres, desde un bien ultimado pastel de limón (delicioso merengue) a una fina mousse de chocolate en texturas. Todo preparado también para llevar si se encarga con antelación. Sobresaliente carta de vinos con referencias muy al día y de categoría -Macán, Predicador-, junto a algunos otros clásicos -Gran Reserva 904-, que se pasea también por distintos países, de Italia a Francia o Argentina. Y a ajustadas tarifas. Tampoco faltan detalles, como unos buenos y variados panes, bonita vajilla...

En definitiva, buen ambiente y un toque cosmopolita en planteamiento y resultados.

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