Media Manga, la versión más 'casual' y tradicional del exitoso Mont Bar

Por Xavier Agulló | 9/08/2017 - 6:00

A nadie debería extrañar que, con el fulgurante -pero sólido, continuado y siempre in crescendo desde hace un par de años- éxito de Mont Bar, Iván Castro, su creador-de familia dedicada a la restauración ígnea en el Valle de Arán siguiese ahondando en la fórmula, una suma virtuosa de vinos de culto, sugestiva informalidad, alto producto, espontaneidad creativa y gozosas resultantes. De este ejercicio de exploración intelectual y hedonista es de donde surge Media Manga.

El nuevo establecimiento se encuentra justo al lado del Mont Bar, y a pesar de ser el brazo fácil de aquél, luce aparentemente hasta más brillante. "Es un bar" -explica Iván-, pero más allá de la gran barra y las mesas altas, el look & feel indica ilustración y gestualidad gastronómica.Y así es.

Media Manga quiere diferenciarse del Mont Bar en el espíritu de las recetas, que bascula más hacia la tradición, los platillos de inspiración más popular y el uso menos generoso de técnicas de vanguardia. Es cierto en general, mas no hay que llevarse a engaño: Media Manga es bastante más que un bar tradicional. Porque sería muy difícil que el propio Castro o su chef ejecutivo, gestionando ambos locales, Javier Méndez -ex Enoteca Paco Pérez y Aponiente- se conformarán con un taperío estándar. No; ni ellos ni el cocinero residente de Media Manga, Manuel Martín, son complacientes.

Dos ejemplos bien palmarios de lo argüido son las croquetas de cocido, de una generosidad cárnica y sápida que traspasan todas las líneas gourmand, o la ensaladilla rusa, con mahonesa de harissa, bonito confitado y acompañamiento de regañás de Don Pelayo. Lo dicho, la sencillez es sólo el titular. Subyaciendo -y convirtiendo cada elaboración en una pequeña joya- un prolijo trabajo en busca de la chispa, de lo extraordinario. Quien tiene... Entrando más profundamente en la carta -que siempre tiene, explicado en la pizarra, ofertas del día-, el listón no baja. Al contrario. Iván sabe cómo entreverar gozos y emociones con total desenfado.

Ahí están las ostras con granizado de su agua y shots de lima alegrando. Delicadeza extrema y estacionalidad estricta en el tartare de brevas salpicado de pistachos y cerezas y cubierto de escamas de foie gras. Altos placeres. Frescura y limpieza: suave ajoblanco tocado con tartare de jurel. Momento para uno de los hits del verano, la versión fresca del contundente e invernal trinxat de la Cerdanya. Aquí se trastocan la col y las patatas, fascinadoramente cremosas, con gambas, y oye, nivelazo. Y todavía ese erotismo táctil de las cocochas...

Momento entonces de uno de los platazos de alborozado consenso: el arroz meloso de gambas -o de langosta o de bogavante-, que retrotrae a la afilada exquisitez de Paco Pérez -hay que recordar los orígenes del chef- y que, probablemente, es uno de los mejores -y más refinados- que se pueden disfrutar en la ciudad y... La orgía todavía se puede alargar con las espardeñas con huevo frito y tendones, otra muestra del regalo que habita en Media Manga.

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