
Ceremonia en un castillo en los acantilados, la novia con un vestido precioso, el novio -todo un partidazo-nervioso y emocionado... Andrés Iniesta y su mujer Anna Ortiz se estrenaron como recién casados el pasado fin de semana con una boda de cuento. Ya son marido y mujer, y tienen toda una vida por delante para vivir felices y comer perdices.
Aunque no fueron las perdices las protagonistas del banquete nupcial, sino el postre: una tarta bañada por una cascada de dulces rosas de azucar cuyos vivos colores destacaban sobre la blanca cobertura del pastel. Una gigantesca y empalagosa mole de cinco pisos, obra y gracia de los reposteros de Farga, que cautivó con su aspecto a los gourmets más románticos. Antes de que los novios la cortaran y las porciones se distribuyeran entre los setecientos platos, los presentes ya la habían devorado con la mirada. Incluso los culés más duros demostraron que no tienen el estómago de piedra y se rindieron a sus encantos, incapaces de resistirse a su sabor esponjoso y el aroma a chocolate.
Sin embargo, pese a ser la protagonista estrella del convite, encontró algunas críticas por su presentación: que si demasiado pomposa, que si demasiado empalagosa, que si demasiado recargada... ¿Vosotros qué pensáis?
Noticias más leidas
Noticias más leidas
Noticias más leidas
Noticias más leidas
Noticias más leidas

Ecoprensa S.A. - Todos los derechos reservados | Cloud Hosting en Acens