Caprichos

La poesía resurge de la mano de las nuevas generaciones

De las plumas de Bécquer, Neruda o Benedetti florecieron los versos más famosos de la historia de la literatura. Un género que quedó vinculado solamente a aquellos pocos que lograron dar la vuelta al mundo con sus complejas creaciones y arrasar en el corazón de los románticos empedernidos o de, simplemente, los amantes de este arte.

Un siglo y muchos cambios después, cuando parecía que la poesía le había puesto punto y final a sus discípulos, resurge de sus cenizas como el ave Fénix de una forma nunca antes pensada. Diego Ojeda, poeta y cantautor, es uno de sus mejores ejemplos. El canario cosecha nueve discos y cinco libros publicados desde que arrancó su andadura como profesional en 2013. Y es que, desde hace cinco años, puede vivir solamente de sus creaciones; algo que muy pocos poetas se podían permitir.

Una combinación idónea de diferentes factores han hecho que géneros literarios de otrora como la poesía, el verso corto, la prosa poética, el aforismo, los relatos o los microrelatos estén en las manos y en la mente de gran parte de la sociedad.

Quizás el perfecto escaparate que proporcionan las redes sociales, la tendencia a leer textos breves con mensajes concretos y una estructura sencilla que permite tocar de forma directa la sensibilidad del lector –o todo esto junto– han sido la causa del fulgor que hoy vive, nuevamente, este género en España.

Como era de esperar, los principios del poeta canario no fueron fáciles. Y aunque bucea en este mundo desde los 12 años "cuando escuché por primera vez a Silvio Rodríguez y cayó en mis manos un libro de Mario Benedetti, que me taladró la vida y todo cambió", tuvo que pelear mucho hasta conseguir su recompensa. Escribía canciones, componía poemas y cantaba sus letras a la par que trabajaba como profesor de magisterio para ganarse la vida hasta que un día, su Chica revolucionaria, le cambió la vida. Este es el título del libro que le abrió las puertas del éxito –palabra que no le gusta demasiado– cuando decidió autopublicarse en España a falta de alguna editorial dispuesta a hacerlo por "lo arriesgado de apostar por este género hace pocos años atrás". Dos semanas después, se convirtió en el libro más vendido de grandes superficies como la Casa del Libro, además de suponer el comienzo de su propia y consolidada editorial, Mueve tu lengua.

Respecto a eso de "lo que duele, inspira", y al aura de tristeza que se asume como obligatoria en las grandes plumas de la literatura universal, Ojeda profundiza que, en su caso, muy lejos de ello, no ha sido así, además de creer que esta asociación es un mito: "Yo había escrito siempre canciones de desamor y el éxito lo obtuve con Mi chica revolucionaria que es un libro de súper buen rollo. A mi me inspira todo, y muchas veces más las cosas buenas. Cosas que te pasan por dentro... No necesariamente le canto o le escribo al desamor, sino a las cosas bonitas de la vida".

Y es que, considera la lírica algo mucho más natural que todo eso: "La poesía es para mí la belleza de las cosas cotidianas y simples, que es donde se esconden las cosas más bonitas. La vida está llena de poesía por todos lados: en la música, la fotografía, en un poema, una mirada, un abrazo, una conversación... es una herramienta que tenemos para poder contar las cosas de una forma más bella, y eso es lo que yo intento".

En este sentido, el poeta advierte que el truco de su triunfo reside en haber adaptado lo que ya estaba inventado a las necesidades del siglo XXI, "a sus escenarios, su lenguaje y una manera cercana de contar las cosas". Porque, remitiéndonos a los hechos, la poesía ha dejado de ser solo para unos pocos.

Con todo eso, sonríe al hablar de Manhattan, su última y más especial obra con la que desea sumergirse en el corazón de cuantos la lean: "Es el proyecto más personal de todos los que he hecho nunca. Se vuelven a unir otra vez mis dos mundos, que son la música y la poesía. Es muy importante porque resume una etapa de mi vida muy intensa. Es un libro que viene por primera vez con un disco y las canciones vienen acompañadas en prosa poética, fotos inéditas, manuscritos originales... y otra parte más novelada donde cuento la historia que hay detrás de cada canción. Una especie de diario abierto y confesiones en donde creo que mucha gente se puede sentir identificada, y encontrar, incluso, un punto de apoyo y un lugar común para sentir que no están solos".

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