Uno de los vestidos más caros del mundo es un manto musulmán valorado en más de 17 millones de euros

Por María Sempere | 10:15 - 12/10/2017

Dentro del mercado del lujo, la moda es uno de los sectores con más alta demanda. Los clientes vip están dispuestos a pagar cantidades desorbitadas por piezas de sus diseñadores favoritos o por productos únicos e irrepetibles.

Si el artículo en cuestión es una prenda de la que no existe replica y, además, elaborada por un diseñador de prestigio, el valor económico que puede alcanzar el producto en el mercado puede llegar a límites insospechados.

Por eso cada cierto tiempo sale a la venta "el vestido más caro del mundo" y que, dicho sea de paso, despierta el interés de las grandes fortunas del mundo.

Este es el caso de una abaya musulmana. Se trata de una prenda femenina que fue finalmente vendida por 17,6 millones de dólares y que forma parte de los 5 vestidos más caros de la historia.

Casi 2000 diamantes engastados e hilo de oro

Este increíble vestido es un manto típico entre las mujeres musulmanas que, aunque para algunas personas pueda carecer de atractivo, es una pieza muy valorada en sus países de origen.

En este caso, el manto fue creado por la prestigiosa diseñadora Debbie Wingham.

Wingham es experta en el diseño de prendas de altísimo valor económico, y en esta ocasión quiso probar con el diseño de ropas tradicionales

La abaya es de color negro con preciosas flores bordadas en color rojo vivo y lleva incrustados en la tela, nada menos, que 100 diamantes perfectos, 50 de color blanco y 50 más de color negro. Pero además de este centenar de diamantes, el vestido lleva incorporados 1.889 de tamaño más pequeño, lo que significa que el manto cuenta con casi 2.000 diamantes incrustados.

El diseño es tan exclusivo que estos diamantes están cosidos a la tela de forma totalmente artesanal con hilo de oro blanco de 14 quilates.

Como era de esperar, las grandes fortunas del Golfo pronto se interesaron por él. La ciudad elegida para la exposición de esta pieza de valor fue Dubái, capital del lujo árabe. Concretamente el prestigiosos Raffles Hotel, fue el lugar para mostrar el vestido. Por ello, el hotel se convirtió en punto de encuentro de los clientes más exclusivos y adinerados de los países árabes, que no dudaron en admirar la pieza y valorar su posible compra.

Contenido patrocinado

Otras noticias

Comentarios 0

Deja tu comentario

Comenta las noticias de elEconomista.es como usuario genérico o utiliza tus cuentas de Facebook o Google Friend Connect para garantizar la identidad de tus comentarios:

:
:
:
:

elEconomista no se hace responsable de las opiniones expresadas en los comentarias y las mismos no constituyen la opinión de elEconomista. No obstante, elEconomista no tiene obligación de controlar la utilización de éstos por los usuarios y no garantiza que se haga un uso diligente o prudente de los mismos. Tampoco tiene la obligación de verificar y no verifica la identidad de los usuarios, ni la veracidad, vigencia, exhaustividad y/o autenticidad de los datos que los usuarios proporcionan y excluye cualquier responsabilidad por los daños y perjuicios de toda naturaleza que pudieran deberse a la utilización de los mismos o que puedan deberse a la ilicitud, carácter lesivo, falta de veracidad, vigencia, exhaustividad y/o autenticidad de la información proporcionada.



Evasión en Twitter