¿Por qué los criminales de cuello blanco siempre salen indemnes?

Por Evasión / Bloomberg | 13/07/2017 - 13:10

Aunque el término de criminales de cuello blanco nace en 1940, la gran crisis de 2008 reactivó este tipo de delincuentes. Los procesos judiciales en los que se vieron inmersos bancos y empresas de todo el mundo ayudó poner el foco en ese tipo de ejecutivo "que siente actividad fisiológica cero frente a los enormes perjuicios económicos que causan a los demás". El periodista Jesse Eisinger, que acaba de publicar El Chickenshit Club: por qué el Departamento de Justicia no puede procesar a los ejecutivos, va más allá y sentencia que las investigaciones criminales de la crisis financiera no fueron profundas y que no hubo acusaciones en caídas de bancos tan importantes como Lehman Brothers.

Este periodista de ProPublica y ganador de un premio Pulitzer mantiene en este libro que en Estados Unidos nunca ha habido una verdadera acción judicial contra los criminales de cuello blanco. Sí reconoce que después de la crisis se iniciaron diferentes acciones legales contra presuntos crímenes económicos, pero han sido pocos los resueltos con verdaderas condenas acusatorias y con penas de cárcel. "Los ricos y poderosos siempre han sido ricos y poderosos", sentencia Eisinger.

Los delitos de cuello blanco son los que se realizan contra el patrimonio y el orden socioeconómico sin ningún tipo de violencia: el soborno, el uso de información privilegiada, el tráfico de influencias, el lavado de dinero, el cohecho, la quiebra fraudulenta de una empresa... Sus ejecutores suelen tener un estatus socioeconómico alto.

Como ejemplo de delito económico y falta de depuración de responsabilidades, a juicio de Eisinger, está el escándalo de Eron y la auditora Arthur Andersen. Aunque en inicio la auditora fue sentenciada en 2002 por los tribunales federales por delitos de obstrucción a la justicia y la destrucción y alteración de documentos relacionados con la quiebra de Enron, la corte suprema de Estados Unidos en 2005 absolvió a la compañía razonando vaguedad en las pruebas.

El sociólogo Edwin Sutherland, quién acuñó el término de 'crimen de cuello blanco' en 1940, ya escribió que a pesar del escandaloso comportamiento de este tipo de delincuentes, siempre terminan saliendo indemnes porque "los genios inventivos de los crímenes de cuello blanco son generalmente abogados". En este mismo sentido ya se pronunció en Evasión  Adolf Tobeña, catedrático de Psiquiatría por la Universitat Autònoma de Barcelona, que explicó que este tipo de criminales son más inteligentes y conocedores del sistema.

Además de estas capacidades para sortear la ley, Jesse relata en su libro que la burocracia federal -especialmente la Comisión de Valores de Estados Unidos y el Departamento de Justicia de los Estados Unidos- viven perpetuamente superados por los acontecimientos, trabajando con unas leyes ambiguas, contra abogados de la defensa más hábiles o incluso luchando con enemigos internos. Eisinger recoge en su libro el correo de un funcionario de la Securities and Exchange Commission de Estados Unidos, la agencia federal encargada de la supervisión de los mercados financieros, donde se refiere a la crisis financiera de la siguiente manera:

"Sugiero que tengamos en cuenta que la gran mayoría de las pérdidas sufridas no tenían nada que ver con el fraude y son más justamente atribuibles a errores humanos menores de codicia, arrogancia y estupidez".

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Comentarios 2

1
14-07-2017 / 09:21
la verdad
Puntuación 3

Porque no es lo mismo presentarte a un juicio con un abogado asignado de oficio que con un bufete de 10 abogados bien pagados y entrenados.

2
14-07-2017 / 09:51
Andres
Puntuación 0

Al revés. En España te cae una condena superior por tener una equivocación con Hacienda que por montar una banda terrorista. Es el único país del mundo en el que un robo con violencia no supone nada, pero equivocarte en el concepto en que aplicas una subvención te lleva a la cárcel.



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