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Mapfre, un refugio seguro en un año marcado por las catástrofes

El poder de la naturaleza es temible. El pasado mes de agosto, en Estados Unidos, el huracán Harvey -el más fuerte desde el Wilma, de 2005- acarreó lluvias insólitas de hasta 1.500 litros por metro cuadrado en Nederland (Texas); Houston se inundó bajó más de 800 litros por metro cuadrado, y a finales de agosto el huracán se había llevado por delante más de 136.000 estructuras. Pronto le tomó el relevo Irma, la tormenta atlántica más devastadora desde el infausto Katrina. Antes de alcanzar Florida, golpeó varias islas, entre ellas Puerto Rico y Cuba.

A este desafortunado panorama americano se sumaron en septiembre dos grandes sismos en México: el primero, de magnitud 8,2, sacudió Chiapas, afectando a más de 1,5 millones de personas. El segundo, alrededor de Ciudad de México, tuvo una intensidad de 7,1. Algunas semanas después de la visita de Irma, el huracán María asestó un segundo shock a Puerto Rico y las Islas Vírgenes, neutralizando por completo la red eléctrica de los boricuas.

En su calidad de primer grupo asegurador multinacional en América Latina, Mapfre ha seguido puntualmente lo ocurrido en el litoral atlántico de Norteamérica, en el Caribe y en México. El Área de Riesgos de la Naturaleza de Mapfre RE -su división reaseguradora- y el departamento de Riesgos Catastróficos de Mapfre Global Risks trabajan activamente, junto a las entidades locales de Mapfre expuestas a estos peligros, para hacer frente a los retos que implica el seguimiento de este tipo de eventos.

Por su propia actividad, Mapfre ha experimentado el impacto de los desastres mencionados. Como reconocía su presidente, Antonio Huertas, el pasado marzo, durante la junta general de accionistas (JGA) de la sociedad, 2017 ha subrayado el compromiso de Mapfre con sus clientes, particularmente con aquellos que viven en las zonas afectadas por las catástrofes. "Nuestro despliegue para atenderlos ordenada y adecuadamente está todavía activo -señalaba- y mantenemos el máximo interés en resolver sus necesidades lo antes posible".

Impacto controlado

El total destinado por la española a la compensación de sus clientes por los siniestros del tercer trimestre de 2017 asciende a 1.050 millones de euros. En septiembre, estimó que el impacto en su cuenta de resultados sería de 176 millones de euros; finalmente el coste neto fue de 157 millones. Por lo demás, la compañía fue la primera aseguradora que presentó al mercado internacional información estimada sobre el impacto que estas catástrofes iban a ocasionar en sus resultados.

La Unidad de Reaseguro terminó el ejercicio con un volumen de primas estable, y pese a las catástrofes registró un beneficio de 163 millones de euros. Dichos eventos han afectado al ratio combinado de No Vida -el indicador que mide la rentabilidad técnica de estos seguros-, que, aun así, se sitúa en un 98,1%. Sin esta siniestralidad excepcional habría sido del 96,9%.

El acierto en la medición de estos impactos pone de manifiesto, como recordaba su vicepresidente Antonio Núñez en su intervención en la JGA, "el rigor técnico, el control y la precisión que tienen nuestras áreas técnicas en la gestión de este tipo de eventos". Pero ¿cómo evalúa la aseguradora la severidad de una catástrofe?

En primer lugar, se tiene en cuenta la intensidad con la que se ha manifestado el peligro natural: si se trata de un huracán, se evalúa la fuerza de los vientos, las inundaciones que conlleva y las precipitaciones o la marea de tormenta. En el caso de un terremoto, se consideran variables como la magnitud, la profundidad o la ruptura de falla. El segundo elemento es la zona expuesta. Se verifica su amplitud, la existencia o no de grandes poblaciones y el grado de penetración del seguro en la región afectada. Y por último, el tercer elemento sería la vulnerabilidad, que se traduce en la capacidad de las personas y los bienes que existen en esa zona de verse impactados y sufrir daños en mayor o menor medida.

Una vez ocurrido un evento, el Área de Riesgos de la Naturaleza de Mapfre RE intenta anticipar el impacto económico que puede suponer utilizando diferentes metodologías. Una de ellas consiste en aplicar distintos porcentajes de daño a las sumas aseguradas de las zonas afectadas, en función de la intensidad del evento, acotando estas pérdidas con los límites de indemnización de los contratos.

La otra forma es identificar los eventos más parecidos al real dentro de las modelizaciones probabilísticas realizadas previamente, y consultar las pérdidas que el modelo ha estimado. Mapfre RE utiliza modelos de las empresas RMS (Risk Management Solutions) y AIR Worldwide para estimación de pérdidas ante catástrofes naturales.

Juan Satrústegui, director del Área de Riesgos de la Naturaleza en Mapfre RE explica que "el control de acumulación catastrófica es esencial en la actividad de cualquier asegurador o reasegurador, ya que permite antes de la ocurrencia de un evento definir escenarios de control para estimar el posible coste que habrá que afrontar".

El departamento de Riesgos Catastróficos de Mapfre Global Risks se encarga de identificar el suceso, analizar el evento en detalle y monitorizar las posibles zonas afectadas para contrastar con la ubicación de los riesgos. Una vez se ha producido el evento, este departamento trabaja en estrecha colaboración con el Área de Siniestros, apoyándose en fuentes de información oficiales y con herramientas tecnológicas adaptadas a sus necesidades.

La tecnología es clave

El papel de la tecnología en la gestión del área es fundamental: "Trabajamos con bases de datos detalladas y centralizadas, de donde obtenemos nuestra exposición en más de 200 países en los que tenemos riesgos asegurados", explican desde Mapfre Global Risks.

En estas bases de datos se identifican las ubicaciones de las zonas afectadas tras un evento catastrófico y en pocas horas se puede generar un listado de clientes, sumas aseguradas y condiciones de póliza. Dicho listado se traslada al Área de Siniestros, desde donde la empresa se pone en contacto con los asegurados a través de sus centros de suscripción, cumpliendo el objetivo último de Mapfre de ofrecer a sus clientes la mejor respuesta en los momentos más complicados.

La aseguradora trabaja en una iniciativa nueva que permitirá hacer más eficiente el control de la exposición catastrófica en los 200 países en los que la compañía asegura actualmente más de 600.000 situaciones de riesgo. Mediante la nueva Plataforma CAT se obtendrá el cálculo de consumo y la verificación de la capacidad disponible de manera automática durante el proceso de suscripción. Para ello, se integrará con la Plataforma de Suscripción de Negocio de Mapfre Global Risks. También será posible la visualización gráfica de las situaciones de riesgo aseguradas a nivel mundial y se facilitará la medición de los riesgos expuestos al impacto de las catástrofes más ágilmente.

La automatización del control de la exposición catastrófica desde el momento de la suscripción, la optimización de la respuesta ante eventos catastróficos y la disminución del riesgo operacional serán las principales ventajas que aportará dicha plataforma, y que supondrán para la compañía un gran valor diferencial y estratégico.

Mapfre históricamente tiene casos de éxito en la respuesta tras catástrofes naturales. El terremoto de Chile en 2010 es uno de los ejemplos más claros, tras el cual Mapfre desempeñó un importante papel. También en Lorca, España, la compañía tuvo una actuación rápida tras el terremoto que sufrió la localidad en el año 2011.

Más recientemente, la respuesta de Mapfre en Puerto Rico tras el paso de los huracanes Irma y María el pasado mes de septiembre -donde se reforzaron las vías para notificar siniestros y se dedicó atención individualizada a los afectados- o en México, después de los terremotos ocurridos en ese mismo mes, son muestras del buen hacer del grupo para responder a las necesidades de sus clientes.

Líder regional

La española repite como el mayor grupo asegurador del sector No Vida en América Latina, con una cuota de mercado del 7,6% en 2016 -según los últimos datos disponibles del Servicio de Estudios de Mapfre-, que prácticamente dobla la del segundo participante del ranking (la brasileña Porto Seguro, con un 4,1%). Esta rama de negocio alcanzó un volumen total de 78.700 millones de dólares en 2016, un 11,3% menos que el año anterior, en buena medida por la depreciación de las divisas latinoamericanas.

El sector asegurador de América Latina en su conjunto se contrajo un 3,7% en 2016, también por la misma causa. El volumen de negocio total del sector alcanzó los 145.200 millones de dólares. No obstante, si el análisis se concentra en los 10 principales grupos de seguros en Latinoamérica, que acumulan el 44% de los ingresos del mercado, la comparación con el año anterior arroja un incremento del negocio del 3,3%.

El primer lugar lo ocupa Brasilprev, una entidad participada por el Banco de Brasil y Principal Financial Group, que desplaza a Bradesco a la segunda posición. Les sigue Mapfre, que ocupa la misma posición que en 2015.

Por otra parte, Mapfre es una de las cuatro empresas españolas con mejor reputación corporativa en Latinoamérica según el ranking Merco España-Latam 2017, monitor de referencia desde el año 2000. Además, la compañía lidera la clasificación de las aseguradoras. El estudio sitúa a Mapfre como la vigesimocuarta compañía más reputada en la región de entre las 700 organizaciones de 12 países.

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