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La pobreza energética afecta a cinco millones de personas en España

Concha Raso
7/03/2014 - 9:50
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Afecta a un 15 por ciento de la población española -más de cinco millones de personas- y la sufren más de 60 millones en Europa. Hablamos de la pobreza energética, un término acuñado para definir la situación que sufren los hogares que no pueden pagar una cantidad de servicios de la energía suficiente para la satisfacción de sus necesidades domésticas.

Las cifras son demoledoras. Considerada como un derecho fundamental por el papel indispensable que tiene en la vida cotidiana, la dificultad de acceso a la energía se ha convertido en un verdadero problema a nivel mundial, que afecta especialmente a familias socio-económicamente más vulnerables -monoparentales, con desempleados, jubilados- y cuyas causas tienen su origen en tres factores: la continuada caída de los ingresos familiares, los altos costes de la energía y la baja calidad de las viviendas en términos de eficiencia energética.

Según el estudio Pobreza Energética en España, elaborado por la Asociación de Ciencias Ambientales (ACA), en los últimos años el porcentaje de los ingresos que los hogares destinan a las facturas de la energía se ha incrementado un 25 por ciento especialmente en comunidades como Castilla-La Mancha, La Rioja, Castilla y León, Aragón y Extremadura, siendo la electricidad la principal responsable de este crecimiento, ya que es el apartado más importante en las facturas de la energía del hogar, por encima del gas.

Comparada con Europa, España está lejos de ser el país europeo más afectado por la pobreza energética, a pesar de que las cifras siguen subiendo. Aun así, un 7 por ciento de la población española -equivalente a 3,2 millones de personas- vive en hogares que se declaran incapaces de mantener su vivienda con una temperatura adecuada durante los meses más fríos ?por encima de los 18 grados-, porcentaje muy inferior al registrado en otros países del sur y este de Europa como Portugal, Chipre, Lituania, Rumanía y Bulgaria, país éste último donde más de la mitad de la población, un 62 por ciento, se encontraba en esa situación, según recoge el estudio de ACA para el periodo comprendido entre 2005 y 2010.

Además, un 5 por ciento de la población española sufre retrasos en el pago de recibos -sólo en el año 2012 las compañías eléctricas cortaron el suministro a 1,4 millones de vivienda) y un 18 por ciento reconoce vivir en hogares con goteras, humedades o podredumbre en paredes, ventanas, cimientos, etc.

Pero esto no es todo. El hecho de no poder calentar una vivienda a una temperatura saludablemente adecuada está provocando, según el estudio, la aparición de afecciones menores como gripe y resfriados, empeora la situación de personas con artritis y reumatismo y está relacionada con un mayor riesgo de sufrir enfermedades respiratorias y cardiovasculares, que afectan más intensamente a ancianos y niños y que, en algunos casos, son causa directa de muerte, cuantificándose entre 2.300 y 9.300 las muertes prematuras a causa de la pobreza energética entre 1997 y 2010.

Asegurar el confort a un mínimo coste

España cuenta, aproximadamente, con 25 millones de viviendas repartidas por todo el territorio nacional, siendo responsables del 17 por ciento del consumo final de energía y del 25 por ciento de las emisiones de CO2 del país. Y, aunque no se trata de un stock muy envejecido, el 53 por ciento de las viviendas españolas fueron construidas antes de que se adoptara la primera normativa de eficiencia energética en edificios.

Según refleja el estudio de ACA, el consumo de energía de las viviendas de nuestro país está comprendido entre los 100 y los 350 kilovatios hora por metro cuadrado año (kWh/m2año), unas cifras de consumo muy lejanas a los niveles de entre 20 y 50 kWh/m2año que se podrían alcanzar en estos edificios si tuviesen el nivel A de certificación energética.

A la vista de estos datos se puede afirmar que los edificios en España son auténticos devoradores de energía que incrementan el gasto energético en los hogares. Según los expertos, más del 80 por ciento de las viviendas españolas necesitan reformas urgentes que, de producirse, reducirían considerablemente nuestro consumo, lo que provocaría una importante disminución del importe de nuestras facturas y, además, supondría una fuente de generación de empleo, especialmente en el sector de la edificación, uno de los más castigados por la crisis y que presenta mayores dificultades para reorientar su actividad.

Pero lo cierto es que el consumidor sigue siendo la figura más desprotegida. No puede influir en las fluctuaciones que se producen en los mercados, ni tampoco puede modificar a su antojo las decisiones políticas que toman los diferentes Gobiernos en materia energética.

Y a pesar de que se aboga por un acceso a la energía garantizado por parte del Estado a cualquier ciudadano en situación precaria, lo cierto es que nuestro país carece de una estrategia definida de lucha contra la pobreza energética y tampoco parece que se tenga intención de llevarla a cabo. De hecho, a finales del pasado año, el grupo parlamentario Izquierda Plural presentó una proposición de ley que recogía una serie de propuestas para acabar con la pobreza energética, entre las que destacaba la de prohibir el corte del suministro de luz, gas o agua en invierno a familias con dificultades económicas. Pero esta iniciativa no prosperó porque contó con el apoyo de todos los grupos parlamentarios excepto el del Partido Popular.

Así las cosas, diferentes asociaciones de consumidores y distintos movimientos y asociaciones están llevando a cabo diferentes acciones y campañas para informar al ciudadano sobre cómo ahorrar en los recibos de luz y gas.

Una de estas iniciativas es Bájate la Potencia, plataforma creada por 18 asociaciones donde se anima a los ciudadanos a reducir la potencia eléctrica contratada para pagar menos por la electricidad. No se trata de dejar de utilizar los electrodomésticos, afirman, sino de calcular la potencia necesaria en cada hogar y ahorrar en el consumo eléctrico, lo que podría suponer por tramo un ahorro de más de 50 euros al año.

Bajo el lema Ni un hogar sin energía, Ecología y Desarrollo (Ecodes), en colaboración con el área de Acción Social del Ayuntamiento de Zaragoza, ha puesto en marcha una iniciativa que consiste en monitorizar los consumos energéticos, temperatura y humedad de 15 hogares desfavorecidos en esta ciudad. Se trata de mostrar a su dueños los hábitos de consumo reales y enseñarles de qué manera pueden reducir ese consumo y, por consiguiente, su gasto energético mediante la interpretación de las facturas, así como a buscar el contrato y la potencia que mejor se adapten a sus necesidades.

Dictamen para combatir la pobreza energética

Calificada como ?una lacra inadmisible en la sociedad europea del siglo XXI?, el Comité Económico y Social Europeo (Cese) ha elaborado un dictamen con el objetivo de prevenir y combatir la pobreza energética, promover la solidaridad y proteger mejor a los ciudadanos vulnerables para que las personas puedan vivir dignamente. Destacan:

- Observatorio Europeo de la Pobreza Energética: Que contribuya a definir los indicadores europeos de la pobreza energética, a evaluar la situación, identificar las mejores prácticas y formular recomendaciones para prevenir y abordar mejor el problema.

- Fondo Europeo de Solidaridad Energética: Con su creación, se calcula que se podía sacar de la pobreza a más de 20 millones de personas.

- Año Europeo de la Solidaridad Energética: Con el objetivo de sensibilizar a la opinión pública y a los responsables políticos sobre este tema, motivo de gran preocupación a nivel europeo.

- Medidas de eficiencia energética en los edificios: Mecanismo para incentivar a los propietarios a que lleven a cabo obras de renovación térmica y retirar gradualmente del mercado de alquiler de viviendas en Europa aquellas cuyo rendimiento esté por debajo de un umbral de aislamiento térmico estándar.

- Reorientar la política europea de la energía: Para garantizar a los consumidores un suministro seguro y sostenible, cuyos precios y costes sean asequibles y competitivos; para reforzar el papel y los derechos de los consumidores y proteger mejor a los consumidores vulnerables; así como transponer sin demora el tercer paquete de energía.

Artículo incluido en la edición de febrero de la revista Energía. Suscríbase gratis y reciba la publicación todos los meses


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Comentarios 1

#1
07-03-2014 / 15:08
asqueao de politicos y funcinarios...
Puntuación 3

y a cuantos la pobreza alimentaria, de vestir, sanitaria,etc...?,por favor dejar de hacer el idiota con el temita de pobreza energatica...!!!. Es pobreza a secas...!!!


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