Empresas y finanzas

Sánchez corrige a Defensa para salvar el contrato de Navantia con Arabia Saudí

  • El Gobierno reabre la puerta a vender armas a Riad: la decisión no está tomada
  • Los sindicatos dicen que la embajada saudita deja en el aire la compra de corbetas

El Gobierno de Pedro Sánchez ha reabierto la puerta a vender armas a Arabia Saudí para salvar el contrato millonario de Navantia. La decisión del Ministerio de Defensa de paralizar la venta a Riad de 400 explosivos dirigidos por láser ante la sospecha de que puedan usarse para atacar a su vecina Yemen ha causado un cisma diplomático, que ha llevado al reino saudí a amenazar con cancelar la compra de cinco corbetas al astillero estatal por 1.813 millones de euros.

"A raíz de las declaraciones de Margarita Robles (ministra de Defensa) nos llega la noticia de la Embajada de Arabia Saudí de que ha dado un ultimátum para que haya una rectificación de la ministra o no había contrato", alertó ayer el presidente del comité de empresas de Navantia, Jesús Peralta. Desde Navantia ninguna fuente oficial realizó declaraciones sobre la situación.

La amenaza llevó a los trabajadores del astillero de San Fernando (Cádiz) a cortar durante una hora la autovía CA-33 para a exigir al Gobierno que "recule para garantizar las corbetas". Un guante recogido por el Ejecutivo de Sánchez, que, tras asegurar que su objetivo es "mantener las buenas relaciones con Arabia Saudí y cumplir sus compromisos", rebajó a "declaración de intenciones" el anuncio de no vender bombas a Riad. "Por el momento es una declaración de intenciones, que todavía tiene que pasar por la discusión de varios ministerios y someterse a distintos matices", señalan fuentes gubernamentales a EP.

Pero mientras el Ejecutivo trataba de calmar las aguas y resolver "las discrepancias" surgidas con la diplomacia saudí, tal y como reconoció la ministra portavoz Isabel Celaá, el Ministerio de Defensa no se ha movido ni un ápice de la postura expresa el lunes pasado. "Se han iniciado los trámites para paralizar el contrato de venta de armamento a Arabia y de momento sigue así. No ha habido ningún cambio de postura, aunque nos consta que el Gobierno está haciendo gestiones para tratar de llegar a un acuerdo que satisfaga a todas las partes", explicaron a este diario fuentes del Ministerio que dirige Robles.

La postura de Defensa ha indignado a los trabajadores del astillero, que han llegado a pedir su dimisión. "Robles no quiere bajarse del burro, por lo que el contrato de corbetas se va a cancelar de forma inminente. El Ejecutivo debe destituir a Robles, porque no ha manejado las repercusiones negativas sociales y económicas de la decisión", sentenció Peralta. En este punto, desde el sindicato de funcionarios CSIF mostraron su "absoluta disconformidad con la nueva maniobra del Gobierno", que ha puesto en peligro el contrato, mientras que UGT reiteró su confianza en que "las labores diplomáticas" del Ejecutivo permitan asegurar la construcción de las corbetas y, por consiguiente, "la creación de empleo de calidad en una de las provincias más afectadas por el paro".

"El contrato es una válvula de oxígeno" para una empresa pública como Navantia, aseguraron por su parte desde CSIF. Y es que, la construcción de los buques de guerra dará trabajo a 6.000 personas durante cinco años y generará unos ingresos a la compañía de casi 2.000 millones de euros en un momento en el que sus pérdidas no dejan de crecer. Así, Navantia cerró 2017 con unos números rojos de 296 millones, un 30% más que en 2016, pese a que las ventas crecieron el 22%, hasta los 866 millones de euros.

El ultimátum del reino saudí también ha puesto en alerta a la presidenta de Andalucía, Susana Díaz, y a los alcaldes de San Fernando y Cádiz. La dirigente socialista, que se tendrá que enfrentar a unas elecciones autonómicas en breve tras la ruptura del acuerdo de gobierno con Ciudadanos, instó al Ejecutivo a "encontrar cuanto antes una solución".

Daños colaterales

Más allá de Navantia, la decisión de Defensa y la posible crisis diplomática puede afectar a los intereses de otras empresas españolas en el reino saudí como Airbus o Técnicas Reunidas, cuyo principal cliente es Aramco, la petrolera de Arabia. Y es que, tras una crisis diplomática desatada en agosto entre Riad y Canadá, el país árabe congeló los acuerdos comerciales con el país norteamericano, suspendió un programa de intercambio de estudiantes y paralizó los vuelos de la compañía pública saudí a Canadá. En este caso, el ministro de Asuntos Exteriores pidió en Twitter la liberación de activistas a favor de los derechos humanos encarcelados.

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