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Las personas mayores priorizan la intimidad y libertad a vivir con otra persona

Las personas mayores priorizan la intimidad y libertad a vivir con otra persona, según ha puesto de manifiesto un estudio realizado por el investigador de la Universidad de Granada (UGR), Juan López Doblas, publicado en la 'Revista Española de Investigaciones Sociológicas' y recogido por la plataforma Sinc.

MADRID, 16 (EUROPA PRESS)

El estudio se ha basado en entrevistas de más de una hora con grupos diversos de personas mayores de 63 años. Se eligieron las regiones Asturias y Andalucía, porque poseen tasas de envejecimiento poblacional dispares y, además, los mayores residentes en ellas difieren sustancialmente en aspectos esenciales, como el importe de sus pensiones o su nivel educativo.

Todos los grupos de discusión se compusieron de una mayoría de personas viudas, lo que refleja el predominio numérico dentro del colectivo de población estudiada. En este sentido, según el trabajo, los mayores son conscientes de que no pueden exigir a sus familiares que se instalen en casa, de modo que habrían de ser ellas quienes se mudaran.

Y tal decisión conllevaría, "muy probablemente", la salida definitiva del hogar donde llevan décadas residiendo, algo a lo que se niegan si no es por necesidad imperiosa, detalla el estudio. "Tienen un fuerte apego emocional hacia su vivienda, aunque no reúna las mejores condiciones de habitabilidad. Consideran que mudarse e casa es un sacrificio personal innecesario y les aísla de su entorno social para que puedan relacionarse con la familia, el vecindario y las amistades", ha comentado el investigador.

Por otra parte, el estudio he reflejado cómo de forma significativa las personas participantes en los grupos de discusión muestran como sería su vida si eligiesen convivir con sus familias. "Entienden que si compartieran el hogar con familiares significarían una carga para ellos, algo que quieren evitar a toda costa. La rechazan además para no entrometerse en su vida privada, ni quebrantar su intimidad. Y temen que el transcurso diario de la convivencia acabase generando irremediablemente malestar, discusiones y conflictos", ha explicado.

Respecto a las pensiones, aunque su importe suele resultar escaso, sobre todo para muchas mujeres viudas, ello no impide que se las arreglen para ser autosuficientes. Es algo que consiguen mediante un control exhaustivo del gasto, lo que implica a menudo una austeridad en el consumo de bienes y servicios, incluso básicos.

"Las personas viudas tienen que asumir roles y experiencias por primera vez que se les hacen muy duras, en un primer momento, además de la soledad. La adaptación es muy difícil. Pero pasado un tiempo valoran también mucho la libertad. Es un balance entre los riesgos y los aspectos positivos", ha zanjado López Doblas.

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