Adair Turner: "Hemos dedicado el progreso tecnológico a tener más bienes y servicios, no más ocio"

Adair Turner, Expresidente de la Autoridad de Servicios Financieros de Reino Unido.

Adair Turner es descrito como un pensador todoterreno en el campo de la economía. Pero este inglés también es un hombre de acción. Tanto es así que le tocó lidiar con la crisis financiera desde la presidencia de la Autoridad de Servicios Financieros del Reino Unido, cargo al que llegó justo en 2008, cuando la implosión financiera se estaba desarrollando.

Pero no es el único título destacado que luce en su currículum el también barón Turner de Ecchinswell. Entre otros cargos, también ha sido director general de la patronal británica, y es conocido por su defensa de una política monetaria expansiva a través del reparto de dinero desde los bancos centrales directamente a los ciudadanos (helicopter money). Turner habló con elEconomista durante la conferencia del Instituto para el Nuevo Pensamiento Económico, celebrada en Edimburgo (Escocia), organismo que también preside.

Usted ha señalado que el progreso tecnológico actual se ha dirigido más a generar riqueza que a descargarnos de trabajo. ¿A qué se refiere?

Es perceptible que, durante la primera fase del avance productivo entre 1850 y 1950, los beneficios del progreso tecnológico se repartieron entre más prosperidad material y menos horas de trabajo. Después, una serie de bienes transformaron de manera positiva la vida cotidiana de las personas, como las lavadoras o mejores máquinas en las fábricas. Utilizamos esos beneficios para tener más ocio y no trabajar tan duro. Pero desde la década de 1970 ó 1980, las sociedades predominantemente no han tenido más tiempo de ocio, o se ha creado un reparto desigual entre los que para nada tienen trabajo y los que trabajan muy duro. En este sentido, hemos dedicado todos los beneficios del progreso tecnológico a tener más bienes materiales y servicios, no más ocio.

Una de las propuestas que se manejan para minimizar las consecuencias de esta desigualdad creciente es ofrecer una renta básica universal. ¿Cree que se podría financiar con dinero de los bancos centrales?

Existen dos ideas que debemos mantener diferenciadas, o al menos yo las mantengo claramente separadas. Defiendo que, en algunas circunstancias específicas, cuando la demanda agregada nominal y la economía están deprimidas, deberíamos considerar lo que se ha denominado el dinero arrojado desde el helicóptero (helicopter money) para ayudar a que la economía continúe avanzando. Sin embargo, soy muy receloso de señalar que ésta es la mejor manera para financiar una renta básica universal o algo parecido. La cuestión es que si quieres crear una renta de este tipo sería para siempre, no simplemente como un instrumento temporal. Y por lo tanto tendrías que imprimir dinero de los bancos centrales de manera constante para subvencionarla, y no quieres hacer eso de manera permanente.

¿Cuáles son entonces las diferentes opciones?

La sociedad tiene que diferenciar en qué prioridades quiere gastar el dinero de manera permanente. Si una de estas ideas es la renta básica universal, entonces probablemente deberíamos aceptar que requeriría una subida de impuestos para algunos grupos, en lugar de pretender que es un bien gratis, porque simplemente podemos imprimir dinero para ello. Otra cosa es que se tenga un debate macroeconómico sobre en qué circunstancias se puede imprimir dinero, y distribuirlo directamente a los ciudadanos, pero de manera temporal, para sacar a la economía de un parón puntual.

¿Es la renta básica universal la solución para la desigualdad que organismos como el FMI predicen que aumentará con la tecnología?

En mi opinión, debemos separar lo que es la idea general de su aplicación específica. Mi tesis es que la tecnología moderna tiene un componente intrínseco que probablemente conducirá a un aumento de la desigualdad. Habrá trabajadores que no tendrán suficientes ingresos. Si bien es cierto que no se debe aspirar a una igualdad total en la sociedad, la desigualdad necesita algunos límites. Por lo tanto, una vez que llegas a esta conclusión, es necesario pensar en qué tipo de intervención realizas para abordarla. Al dar simplemente dinero a la gente, sin condiciones, te encuentras con varios problemas. Por ejemplo, podría requerir una gran cantidad de dinero, lo que crearía todo tipo de dificultades políticas y podría desincentivar a los ciudadanos y generar discusiones sobre por qué dar dinero gratis a los que no trabajan. Cantidades más pequeñas podrían permitir tener una vida adecuada, pero con un estilo de vida pobre, donde continuarías teniendo problemas.

¿Qué es lo que sugiere entonces para enfrentar la desigualdad?

Aunque no excluyo la posibilidad de algún tipo de renta básica universal, puede ser que haya otras cosas más importantes. Por ejemplo, asegurar que contamos con una Sanidad o Educación gratuitas de excelente calidad, sistemas de transporte públicos subvencionados de muy buena calidad. También garantizar la existencia de espacios públicos de primera que nos permitan tener una experiencia agradable. Puede que existan muchas más maneras de permitir a las personas con pocos recursos tener una vida placentera, más allá de simplemente entregarles el dinero y pensar que eso soluciona sus dificultades. En definitiva, se trata de diferentes maneras de solucionar el problema fundamental de no intervenir en el mercado, porque si no lo hacemos la dispersión de los salarios aumentará más de lo que se consideraría aceptable.


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